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Campesinos acusan a Cubatabaco de «robar» millones de pesos a los productores

Los campesinos productores de tabaco se quejan de las arbitrariedades del régimen
Los campesinos productores de tabaco se quejan de las arbitrariedades del régimen

Los vegueros de Mayarí y Holguín de la isla cubana, desde el mes de febrero de este año, luchan y reclaman a la empresa estatal de tabaco un precio más justo para los productores de menor calidad.

Sus voces y opiniones como siempre ante el régimen no fueron escuchadas, según los campesinos, pues la campaña 2016-2017, la cerraron en agosto y Cubatabaco pagó la cosecha a un precio injusto, robando millones de pesos a los aldeanos.

Así lo aseguró uno de los obreros trabajadores de la hoja de tabaco al Diario De Cuba. Decepcionado y con temor de ser escuchado por ser militante del Partido Comunista, explicó que “el estado nunca cede y nunca pierde. Pelear contra el Estado es como tirarle piedras al Morro. Nunca le van a dar la razón al pez pequeño. Lo de ellos es asustarnos con eso de la ‘contrarrevolución’ o del ‘enemigo’ y darnos muela para que sigamos arrastrando la misma cadena».

Janner, uno de los que valientemente alzó su voz y reclamó los costos irracionales durante las reuniones con la empresa tabaquera, manifestó que “esta pelea estaba perdida de antemano. El Estado nunca se echa para atrás, cree que si lo hace nos da fuerza para reclamar por otras cosas que también andan muy mal. Saben que no tenemos más opción que bajar la cabeza y aceptar el precio que ellos quieran».

Los productores califican esta acción como “arbitraria” por parte del Gobierno cubano y hoy día sufren las consecuencias de haber mantenido “la cabeza baja”, pues les niegan un contrato para sembrar tabaco de exportación, que es el mejor negocio posible con la empresa.

No se lo dicen claramente, lo rechazan usando otros argumentos infundados pese a sus cinco años de experiencia, y les dan la posibilidad a otros que comienzan ahora y no tienen aval.

Maritza, de la comunidad de Seboruco, campesina y emprendedora, sembró una hectárea y media de tabaco al sol y tuvo excelentes rendimientos. Para su sorpresa, a sus plantas le salió la misteriosa mancha verde que ha devaluado el tabaco de tantos productores. Dos tercios de su cosecha se vieron afectados.

Aunque la parte libre de la mancha se la pagaron al precio máximo, por los 40 quintales afectados cobró solo un tercio del costo de producción. Sin embargo, ese tabaco rinde al Estado, luego de convertirlo en cigarrillos y apartar la inversión, utilidades de al menos 1.200.000 pesos.

Las pérdidas han dejado a Maritza afectada de los nervios, pero más por la injusticia del precio del Estado, que no comprende, el daño de la mancha verde.

Que la mancha surja o no es cuestión de suerte. Parece de origen ambiental, nadie sabe cómo evitarla, por lo que muchos productores critican que el Estado haya sido tan despiadado e intransigente.

Lejos de suavizar, los funcionarios aumentaron el rigor en la compra. Exigieron a los campesinos que seleccionaran ellos mismos el tabaco, un trabajo que no está estipulado en el contrato.

«Si ven algunas hojas defectuosas, pagan al precio mínimo todo el tabaco aunque el tabaco esté bueno. La empresa de Acopio y Beneficio ya solo quiere acopiar, no beneficiar. Esta última actividad la exige al productor bajo presión», dijo Janner.

El campesino Gregorio Ramírez Segura, al ver que por la venta tres quintales que parecían en buenas condiciones le iban a pagar a precio de basura (292 pesos), se negó a entregarlos. Los llevó de vuelta a casa y les hizo el trabajo de beneficio (selección), que corresponde a la empresa. Luego retornó con 2,5 quintales excelentes, que le pagaron al máximo precio y 0,5 quintales de menor calidad, que le pagaron al mínimo.

Cuando fue la primera vez, iba a cobrar solo 876 pesos. Tras hacer él mismo la selección, cobró 5.783 pesos, un monto 6,6 veces mayor.

El robo gigante sí lo sufrieron impunemente los campesinos que no retiraron el tabaco como Gregorio. Esta situación ha sido nueva este año, pues hasta el pasado había escalas de precio más justas que valoraban el tabaco, según un estimado de lo que daría en calidad luego del beneficio.

Es evidente que tras sus demandas, lejos de conseguir un precio más justo los campesinos recibieron un trato más abusivo de la arrogante empresa.

Muchas familias, tras un año de trabajo duro, solo tienen deudas y pocos recursos para enfrentar el costo de la vida, que en Cuba es cada vez más alto, y el inicio de una nueva campaña tabacalera.

Redacción Cubanos Por el Mundo 

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