in

Viacrusis cubano por las selvas latinoamericanas: prefieren morir allí que regresar

Un grupo de isleños partió a principios de año tras el «sueño americano» y han padecido penurias en zonas boscosas

Foto: cortesía CubaNet.

Atraviesan selvas, ríos crecidos y suben montañas. Ponen sus pies por piedras tan minúsculas que si lo cuentan, nadie les creería. Se enfrentan a pandillas y animales feroces. Pasan hambre y frío. Y aún así, un grupo de cubanos que se aventura en un escape en la selvas latinoamericanas, prefieren seguir arriesgándose que retornar a la isla que los expulsó a punta de hostigamiento e  injusticias.

Justo ahora están en zonas boscosas y húmedas de Honduras, relata un trabajo especial de Cubanet.  El relato de sus experiencias conmueve. Leisy Yoania Zayas Basan Canales y José Antonio Galindo Bueno se conocieron cuando ya estaban inmersos en este reto por la supervivencia. Ambos son naturales de Camagüey, al centro-este de Cuba.

En total, son 23 personas las que en este momento libran una batalla a muerte en las peligrosas selvas hondureñas. Leisy Yoania convive con ellos desde enero. Tiene 39 años y es graduada en Contabilidad. Salió de Cuba luego de que le cerraran su cafetería, con cuyos ingresos le daba de comer a sus dos hijos y a su esposo enfermo.

NOTICIAS RELACIONADAS: Inmigrantes cubanos en frontera de Chile pidieron solidaridad antes que «Refugio»

A Galindo Bueno le faltó poco para su grado de ingeniero. Le ha tocado más difícil que a su compañera porque se obligó a interrumpir sus estudios por el embarazo de su esposa. Sumidos en este escenario y sin futuro, decidieron buscar su libertad.

Yoania y José Antonio, migrantes cubanos en la selva
Yoania y José Antonio, migrantes cubanos en la selva / Foto: Cortesía

«Prefiero morir mil veces que regresar»

El grupo de veintitrés personas que sortean obstáculos cada día está compuesto por cubanos, hindúes, nepalíes y alguna otra nación. Se han compenetrado tanto que se protegen los uno a los otros «porque si alguien se suelta se lo lleva el agua y adiós».

La vez que un par de maleantes intentaron atemorizarles quedó demostrada la solidaridad. El indio que los guiaba negó con la cabeza cuando miembros de la pandilla preguntaron si entre ese grupo había algún cubano. Tras el intercambio corto de palabras, corrieron todo lo rápido que les fue posible.

Frente a delincuentes, lluvias intensas y prolongadas que los hunde en la tierra mojada y ante animales salvajes, ellos no echan para atrás su decisión de llegar a Norteamérica. De hecho, José Antonio ha dicho en varias ocasiones:

 “No me arrepiento de nada, yo quería alejarme como fuera de ese gobierno, prefiero morir mil veces en la selva, que regresar a Cuba”

La lucha por sus familias vale el riesgo. En eso coinciden todos. Joania lo expone así:

“El hambre es lo que más nos golpea por esos montes. Apenas podemos comer una vez al día, y caminamos hasta 12 y 15 horas diarias sin parar, incluso a veces botamos alimentos por el camino porque las energías no te dan para cargar nada, hasta una aguja te pesa como mil kilogramos”

RECOMENDADO: Grecia niega asilo a cinco migrantes cubanos (+VIDEO)

Joania intentó legalizar su estatus en Perú, pero no lo logró. Tomo algunos trabajos temporales para juntar dinero y seguir la ruta hacia Estados Unidos. A José Antonio le tocó más difícil, pues llegando a Guyana, perdió el equipaje y así siguió. Consiguió un empleo por poco tiempo, reunió dinero y se unió al grupo de aventureros más tarde.

 

El grupo de 23 migrantes completo

Redacción Cubanos por el Mundo

 

¿QUE OPINAS? NO OLVIDES DEJAR TU COMENTARIOS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En Cuba existen votaciones, más no se elige a ningún cargo. Foto: Martí Noticias

Elección tras las rejas: esta es la lista de encarcelados en el marco de asambleas nominales en Cuba

El nuevo negocio del régimen cubano: ¿la emigración cubana?