Luego de dos décadas de que se usen en el mundo los sistemas en línea para transacciones bancarias, llega a Cuba Kiosco, una estación de servicio que permite pagar las factura de electricidad y teléfono además de la amortización de créditos.
Bien sea por el atraso con el que se adentra la tecnología en la isla o por el miedo que tiene la gente a perder su poco dinero, el servicio automatizado, no logra ganarse la confianza de los cubanos, según reporta el portal 14 y Medio.
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La sucursal del Banco de Crédito y Comercio (Bandec) ubicada en la calle Avellaneda en la ciudad de Camagüey que tiene uno de estos Kioscos, está lleno de la gente en las cajas tradicionales y nadie apuesta al uso del nuevo sistema.
“Hasta ahora no se ha presentado nadie y todos siguen haciendo las colas para las cajas”, lamenta una trabajadora.
Los cubanos prefieren entrar a la institución e interactuar con un empleado, en parte porque no están familiarizadas con las transacciones electrónicas y como una forma de evitarse el riesgo de equivocarse y “enviar el dinero para donde no es”.
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Es una novedad. El pago electrónico llega a Cuba cuando existe una escasa penetración del internet y el régimen, aunque hace convenios internacionales prometiendo un avance en este sentido, se niega en la práctica a cambiar sus políticas del uso de la tecnología.
Entre los 5,7 millones de cuentas de ahorros que se contabilizaron en la isla hasta mediados del pasado del 2016, al menos el 50 por ciento tiene tarjeta magnética, pero sólo una pequeña parte de estos clientes han tenido experiencias de pago electrónico.
Requisitos
Para utilizar Kiosco se necesita contar con una tarjeta multibanca, que se puede obtener en la misma sucursal donde se recibe la tarjeta de débito. En ningún banco en Cuba se expenden tarjetas de créditos para los clientes privados.
Mónica Salgado, una maestra jubilada de Santa Clara, recibe su pensión a través de una tarjeta magnética que se niega a usar en el nuevo portal porque “con el dinero no se juega”.
En un inicio el servicio fue exclusivo para empresas, pero este año comenzó a extenderse entre los usuarios privados, aunque modestamente porque todavía no puede usarse para comprar productos, pagar pasajes de bus o reservar habitaciones de hotel.
Redacción Cubanos por el Mundo