Reza el dicho “A rey muerto, rey puesto” y eso es lo que intenta hacer el régimen con la petrolera rusa Rosneft quien se “ofreció” a modernizar la refinería ubicada en Cienfuegos, luego de que el régimen venezolana se la cediera casi en su totalidad al castrismo como parte de pago por deudas, informa EFE.
Las perspectivas de esa participación fueron tratadas ayer en la reunión entre Raúl Castro, y el director ejecutivo de Rosneft, Ígor Sechin, que se encuentra de gira por América Latina.
Las partes también trataron sobre los suministros a Cuba de petróleo y sus derivados y la realización de futuros proyectos conjuntos para la producción de petróleo en territorio cubano, tanto en tierra como en el mar.
Castro y Sechin se mostraron confiados en que la experiencia y las tecnologías de Rosneft ayudarán a aprovechar los recursos de hidrocarburos fósiles del país caribeño.
La visita de Sechin a La Habana es una muestra más de que Rusia, cuarto socio comercial de Cuba, tiene interés en tener una mayor presencia en en el país caribeño, por ahora sobre todo mediante distintos proyectos económicos y comerciales.
Así, Rosneft envió en mayo pasado 200.000 toneladas de petróleo para la compañía cubana Cubametales, según un acuerdo entre los Gobiernos de ambos países.
Rusia participa en la millonaria modernización del ferrocarril cubano, mientras que el fabricante de automóviles Lada ha reanudado los envíos de coches al país comunista.
Además, el turismo ruso creció un 40 % en los primeros meses de este año.
Poco después de que Cuba y Estados Unidos anunciaron el inicio del proceso de normalización en sus relaciones, el presidente ruso, Vladímir Putin, condonó el 90 % de la deuda contraída por la isla.
Transcurridos tres años tras el histórico acuerdo entre Castro y el entonces presidente de EEUU, Barack Obama, las perspectivas de normalización de las relaciones son poco halagüeñas por la hostilidad hacia Cuba del nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.