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Inmigrantes dudan que norteamericanos acepten trabajar en condiciones infrahumanas

Trabajadores hondureños en campos de EEUU/Foto de lanoticia.hn
Trabajadores hondureños en campos de EEUU/Foto de lanoticia.hn
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Los inmigrantes acechados por la gestión del presidente Donald Trump en Estados Unidos, cuestionan la posibilidad de que los norteamericanos reemplacen sus puestos de trabajo, los cuales son mal pagados y se realizan en condiciones infrahumanas. Se estima que sí se deportara a la población de trabajadores indocumentados el país perdería 164.000 millones en producto interior bruto (PIB) durante la próxima década, según un estudio del Centro para Estudios de Migración.

Manuel Pérez, mexicano y obrero de construcción, trabaja a sus 40 años en duras condiciones que acepta por la extrema necesidad. Cree que los nacionales no soportarían un trato similar. Según reseña Diario Las Américas.

“De no ser por los inmigrantes indocumentados el costo de la mano de obra sería mucho más cara, aquellos que se empeñan en querer sacarlos del camino tal vez los deberían apreciar más. No sé si los americanos estarían dispuestos a hacer el trabajo que nuestra gente hace por un pago tan bajo y unas condiciones infrahumanas. Si fueran los americanos los que tuvieran que trabajar en estas condiciones, habrían huelgas y los supermercados estarían careciendo de frutas y vegetales”, agregó.

Según Arturo López, director ejecutivo de Coalition of Florida Farmworkers Organization (COFFO), los campesinos son muy maltratados, la paga es muy mala y tienen muy pocos beneficios. Y es que, como dijo César Chávez, activista y cofundador de Unión de Trabajadores Campesinos (UFW).

“Cada vez que nos sentamos a disfrutar las frutas, granos y verduras de nuestra buena tierra, recordemos que provienen de la labor de hombres, mujeres y niños que han sido explotados por generaciones”.

Testimonio

Jairo Vega es uno de los millones de inmigrante indocumentados que están siempre en los titulares y en las redadas, luchando por el reconocimiento y derechos del gremio.

“Un plato de comida con carne o pollo y algo de dinero para enviar a la familia es suficiente para querer estar en este país”, dice. Es todo lo que tiene que decir por el momento.

Vega comenzó como trabajador agrícola recogiendo plantas ornamentales en una compañía en Homestead. La dueña vio su potencial para el trabajo en equipo y fue ascendido a supervisor. Jairo dice que con el poco español de la dueña y el poco inglés de él, logran entenderse. Trabaja 11 horas o más cada día para ganarse el pan y el techo. Ahora, la incertidumbre los agobia ante la posibilidad de que sean deportados, así sin más.

Por ahora, no tiene otra opción que seguir en Homestead y formar parte del numeroso grupo de los más de 700.000 indocumentados que viven y trabajan en el estado de la Florida.

En contraste, otra trabajador de la construcción, James Baker, norteamericano, dice sentirse cansado de que los inmigrantes ofrezcan su trabajo a un menor costo y le quiten su empleo. Los empleadores “prefieren contratar a indocumentados porque les pagan menos”.

Recientemente Donald Trump se refirió a países como Haití o el Salvador como «agujeros de mierda», en un contexto donde lo que estaba sobre la mesa era el análisis del estatus legal de una inmigración que es también la fuerza pujante del sector agrícola.

Redacción Cubanos Por El Mundo

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