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La xenofobia, el gancho mortal que sentenció a un boxeador cubano en los 60

Poco antes de la pelea el cubano llamó «maricón» a su contrincante, quien vengó su ofensa en el ring

Benny Pared noqueado el 24 de marzo de 1962/Captura de pantalla
Benny Pared noqueado el 24 de marzo de 1962/Captura de pantalla

El talento y brillo deportivo del boxeador cubano Benny Pared, oriundo de la provincia Villa Clara, se esfumó el 24 de marzo de 1962, en una pelea en la que discriminación sexual sirvió de catalizador para los puños de su fuerte contrincante, Emile Griffith, quien explotó su furor contra el cuerpo del isleño, que poco antes de la pelea le llamó “maricón”.

Pedro Manuel González Reinoso, explica en publicación de Cubanet, que a la hora del pesaje previo a la pelea, Paret llamó a Griffith “maricón”, que aunque aún no era manifiesta su bisexualidad, era un secreto a voces que buscaba ser maquillado por los medios de la época.

“Griffith tuvo que ser contenido de atacarlo. Los medios hicieron caso omiso y emplearon eufemismos como “anticaballeroso”.

Xenofobia mortal

El calificativo vociferado por Pared a su contendor, enmarcado en la más evidente actitud xenofóbica, fue probablemente el más letal desencadenante de los puñetazos que le propinó al cubano en el 5to round y que se extendieron hasta el duodécimo y lo llevaron a la muerte, un mes después.

“El yanqui sostuvo a Paret contra una esquina y le descargó veintinueve trompadas consecutivas, incluyendo dieciocho en el espacio de seis segundos. Paret se desplomó tras el ataque que terminó cuando el árbitro Ruby Goldstein paró la contienda”, explica González Reinoso.

Tras la contienda, Pared murió a un mes de cumplir sus 25 años, tras cosechar 35 victorias (10 fueras de combate), 12 pérdidas y 3 empates en los 50 combates que entabló a su salida del país.

El dedo social

El fallecimiento del cubano hizo que más tarde Griffith enfrentara cargos por ensañamiento, lo que atestiguó la teleaudiencia que seguía la bronca por la cadena ABC. Ese mismo año Griffith asumió su bisexualidad y declaró a Sports Illustrated:

“Me gustan tanto los hombres como las mujeres. Pero no me gusta la palabra homosexual, gay o maricón. No sé lo que soy. Amo por igual a ambos, pero si me preguntas cuál es mejor… prefiero las mujeres”, confesó.

Para el año 2008, el ganador de aquella polémica contienda, fijó posición sobre la experiencia vivida sobre el ring aquel día, en la que mató a un ser humano. Un acto que, irónicamente, para la sociedad fue menos reprochable que su condición sexual.

“Sigo preguntándome lo extraño que es todo esto. Maté a un hombre y la mayoría lo entiende y me perdona. Sin embargo, amo a un hombre y esa misma gente lo considera pecado imperdonable. Aunque nunca fui a la cárcel, he estado en prisión casi toda mi vida”.

A más de medio siglo de aquella pelea, en pleno siglo XXI, siguen montadas sobre el ring la tolerancia y la xenofobia, dándose trompadas en la que ojalá gane la primera. Una realidad que, a estas alturas, resulta vergonzosa para la humanidad.

Redacción Cubanos Por El Mundo

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