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La industria cubana necesita más que los Grupos Empresariales

Puerto del Mariel Cuba
Puerto del Mariel Cuba / Foto: Referencia

Lograr economías de escala en la producción industrial es un objetivo destacado para las empresas que buscan ser rentables y competitivas en la economía libre de mercado. Sin tamaño no hay mucho que hacer. Lo contrario, también es cierto y la economía práctica nos enseña el éxito de numerosos proyectos empresariales de reducida dimensión que igualmente generan renta, salarios, empleos y beneficios para sus dueños.

El sistema funciona, y tiene unas reglas que, si se respetan, suelen dar buenos resultados. Que se lo pregunten a los chinos, vietnamitas y europeos del Este que, en el momento en que se quitaron los complejos comunistas, han visto como sus economías y países prosperan y salen adelante con empresas, negocios, organizaciones de todos los tamaños y especialización.

Sin embargo, en Cuba, al parecer, los responsables de la reforma económica dan un paso adelante y otro atrás. Me explico. Esta idea de crear «Grupos Empresariales» para integrar empresas y plantas de fabricación junto a sistemas de transporte y logística podría salir bien. Y digo podría, pero no estoy seguro de que sea así. La razón, es la misma.

Pregúntense a quién pertenece ese Grupo Empresarial en Cuba, e incluso, de quién son las empresas y organizaciones vinculadas al mismo, y tendrán la triste respuesta.

Al estado. Ellos dicen que al pueblo, pero eso no es cierto. El estado es el único que tiene algo que hacer en la economía castrista. Un estado todopoderoso que, en vez de soltar lastre de escasa eficiencia, continúa amasando poder y construyendo «Grupos empresariales» cuyo destino nadie sabe cuál puede ser. En las actuales condiciones de falta de liquidez estructural, intuyo que en algún momento, saldrán a la venta a inversores extranjeros, o la coparticipación con inversores internacionales, siguiendo el modelo del turismo, que los tratarán de gestionar mejor y aportarán el valor añadido que no tienen. Pero esa no es la solución de futuro.

Hay una alternativa que el régimen comunista, por su ideología de guerra fría, de mediados de siglo pasado, ni quiere ni sabe poner en marcha. Si estas empresas cubanas que forman parte del «Grupo Empresarial» fueran privatizadas, es decir, si se gestionaran independientemente por empresarios cubanos, con recursos propios y capacidad de generar beneficios y rentabilidad, el resultado podría ser bien distinto. Apartar la burocracia gubernamental de las empresas debería ser una prioridad del régimen, ahora que está aún a tiempo. Nadie puede creer que «Grupos Empresariales» dependientes del estado puedan impulsar los cambios y transformaciones que necesita una economía como la cubana, que está a años luz de la media de otros países y que aún sigue sin recuperarse del batacazo del llamado “período especial” de hace más de 20 años.

De nada sirve glosar con informaciones propagandísticas, como las publicadas en Granma, las presuntas iniciativas del Grupo Empresarial de alimentación, que “si un centro de elaboración o una tienda de dulces y un área para la gastronomía en la ciudad de Pinar del Río y en la cabecera municipal de San Juan y Martínez”, que si “se trabaja en el acondicionamiento de tiendas para la venta de los productos en los municipios de La Palma, Mantua, Los Palacios y Minas de Matahambre”, que si aprovechar la antigua panadería-dulcería El Tomeguín para el montaje de una industria con tecnología de punta, que tendrá líneas para la producción de galletas dulces, sorbetos, repostería y diferentes especialidades de pan”, que si en “los municipios de Consolación del Sur y Mantua, se acomete la reparación capital de dos minindustrias muy antiguas, para aprovechar los picos de cosechas que suelen ocurrir en la agricultura”, o en la Mantua dedicarse al “procesamiento de guayaba y frutabomba”, que si “reparaciones parciales en otras tres minindustrias ubicadas en el Entronque de Herradura, San Juan y Martínez y Minas de Matahambre”. Propaganda y nada más. Los cubanos saben bien de qué estoy hablando.

Los burócratas que dirigen estos «Grupos Empresariales» califican todas estas actuaciones como “importantes inversiones en la industria… para incrementar las ofertas a la población, “como parte del programa de inversiones que lleva adelante el Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria, entre cuyas prioridades se sitúan la refrigeración, el envasado en varios formatos y el transporte”.

¿Ha visto el lector alguna presunta inversión en estas prioridades de refrigeración, envasado y transporte? Yo desde luego no. Ellos se descalifican.

Si estas mismas actuaciones fuera ejecutadas por empresas libres, que operen bajo las decisiones de sus propietarios, que pueden ser los trabajadores bajo la forma de cooperativas, y con atención prioritaria a las demandas del mercado y la satisfacción de las necesidades de los clientes, y no bajo las decisiones de un alto dirigente del partido comunista, todo podría ir mucho mejor, y tal vez, el despilfarro de tiempo y esfuerzo de estos «Grupos Empresariales» castristas, no sería necesario. La economía podría ir mucho mejor cuando no hay tanta propaganda y se obtienen resultados.

, economista

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