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Una pasión milenaria se extiende en Cuba: los gallos

La pasión de los cubanos es evidente.
Imagen referencial de una pelea de gallos / Foto: captura de YouTube.

Cuando el gallero Librado González Escandón nació, lo primero que vio fue un gallo. La primera canción que recuerda haber escuchado fue el canto de un gallo. Ahora, mirando hacía atrás, reflexiona: quiere que esa sea la última melodía que oiga al morir.

Un reportaje especial de Martí Noticias recoge el testimonio de González Escandón. Haciendo memoria, el hombre asegura «que el gallo fino entró al país en tiempo de la colonia a través de un criador español que regaló una pareja de aves al entonces Gobernador de la isla, quien los liberó en la manigua, contribuyendo a su reproducción natural».

«En Cuba, el gallo se ha criado tradicionalmente en arroyos, cañadas, en estado silvestre; así empezaron a reproducirse, y a pelear».

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«Cuando los haitianos vinieron a Cuba trajeron sus gallos. Ahí empezaron los cruces y surgió el clásico gallo cubano. Posee las características del isleño; agresivo, valiente, y rápido, fácil de boca, de mucha velocidad, el cubano siempre trató de adicionarle a su gallo las características positivas de lo que se importaba»

Al tiempo, entraron gallos de Asia. El animal que denominan «cruzado», de acuerdo con el texto, «posee más estatura, y al igual que los peleadores de Sumo empujaba mucho y esto despetronca, cansa. Esto desluce las peleas que ya no se parecen a las de antes».

 

¿Cómo cambió el juego?

Al momento de que la Revolución de Fidel Castro comenzó a instaurar su régimen dictatorial, se prohíben los gallos.

Pedrito, otro gallero reconocido, soltó a Martí Noticias que «el reglamento en las peleas ha cambiado, lo que desluce el espectáculo».

«Está el tema de las espuelas. Por no tener un límite en la extensión, aumenta las posibilidades de que el ave sea herida mortalmente en muy poco tiempo. Muchas veces es la suerte la que decide la pelea, no la calidad del gallo»

El criador tenía el orgullo de ver su gallo hasta el final sin dar un paso atrás durante dos horas sin perder la fuerza, independientemente a las heridas que lo podían limitar un poquito. Con las nuevas normas se reduce el tiempo de la pelea, a 15 o 20 minutos.

Redacción Cubanos por el Mundo.

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