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El amor a distancia Vs la Internet en Cuba

Los cubanos enamorados están obligados, en el día de San Valentín, a mantener en público sus charlas privadas

Un enamorado chatea con su novia en el exterior desde un punto de conexión a Internet/Captura de pantalla
Un enamorado chatea con su novia en el exterior desde un punto de conexión a Internet/Captura de pantalla
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Un día como hoy, el día de San Valentín, la melancolía arropa a muchos enamorados en Cuba. Una Isla donde, a diferencia del resto del mundo, el impacto de las distancias no es minimizado por la Internet, sino por el contrario, se agudiza debido a las dificultades para mantenerse comunicado con los seres queridos que están fuera del país.

La necesidad de compartir algunas palabras, unos instantes de contemplación con sus amantes, lleva a decenas de cubanos a pescar la señal WiFi en las plazas donde se brinda el servicio. Sin ninguna privacidad, maniobran con sus aparatos, expuestos al sol o a la lluvia, al viento y al ruido que éste produce en la comunicación, así como a la luz que no permite mirar bien a la pantalla. Todo sea por mantener viva la relación.

“Los cubanos enamorados a larga distancia están obligados, en el día de San Valentín, a mantener en público una charla pensada para el ámbito privado. Debe ser un trance horrible no poder manifestar emociones de forma espontánea, por el hecho de que cualquiera puede estar pendiente a la conversación”, explican Ana León y Augusto César San Martín en publicación para Cubanet.

Los afectados

Al ser consultado, Alexis Masorra, conectado en un punto de Internet en La Habana para hablar con su esposa en el exterior, compartió su malestar ante la separación con su cónyugue que casi cumple tres meses.

“¿Cómo me puedo sentir pasando el día de los enamorados sólo sin mi esposa? Como una fiera, sólo en la casa”, afirma el cubano llevando a su hijo dormido sobre su pecho, que ubicó bajo la sombra de un árbol para mitigar las inadecuadas condiciones para comunicarse con su mujer.

“El amor a distancia si funciona, cuando se quiere se puede” dice una vecina más optimista, identificada como Mileydis Martínez. Su esposo reside en España y viaja cada 15 días a la Isla.
Según León y San Martín, el avance comunicacional que para estos días mitiga las distancias en el mundo entero, no existe en Cuba gracias a las restricciones oficiales, generando muchos sinsabores entre los isleños.

“En la era digital las alternativas para avivar el amor online son prácticamente ilimitadas, desde una tierna videollamada hasta un sex chat con la pareja, ambas desde la intimidad del hogar. En Cuba, no obstante, la idea suscita menos entusiasmo, pues tener que ir a un parque para capturar la señal Wi-Fi e intentar comunicar con la persona amada, es un desafío incluso para los amantes más tenaces”.

Es así como la falta de condiciones físicas, aunadas a la pésima calidad de la conexión, ponen contra la pared al amor. Una añorada imagen que se pixela, se paraliza, se congela, como las ganas de insistir de algunos. Las videollamadas apenas se pueden escuchar con claridad, salvo algún momento de suerte. Una agonía que además de todo, cuesta cara, cerca de 25 pesos la hora.

“Un videochat con pretensiones románticas desde un parque repleto de gente, termina siendo una conversación rutinaria. No es de extrañar que muchos prefieran el correo electrónico o el Messenger, aunque otros consideren que ciertas alegrías deben ir acompañadas de un testimonio visual para generar el impacto deseado”.

Redacción Cubanos Por El Mundo

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