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Cazadores no llevan comida a sus casas por retención de sus escopetas

La temporada termina en marzo y muchos siguen a la espera de sus armas

Caza en Cuba/Foto de Absolut Viajes
Caza en Cuba/Foto de Absolut Viajes
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La caza en Cuba no responde a necesidades recreativas como en otros países, su práctica es más un medio de sobrevivencia para muchos padres de familia, que arriesgan sus vidas utilizando viejas escopetas para llevar un pato a la mesa. Eso es un lujo en la Isla, que desde finales del año pasado ningún cazador ha logrado tras la retención de sus armas “bajo revisión” del ministerio del Interior.

“Sí, chico, una trampa de esta gente para recoger las escopetas con el cuento de la revisión, fíjate cuántos meses hace que las recogieron todas y todavía nada, seguimos en las mismas, con las escopetas presas en la policía” se queja un cazador cubano con otro, en relato publicado por Alberto Méndez Castelló, para CubaNet.

Méndez Castelló explica que de acuerdo a una fuente oficial consultada, las escopetas no serán devueltas a sus propietarios hasta que concluya la “renovación”, que podría demorar porque hay provincias que están más adelantadas que otras en las supuestas investigaciones y trámites.

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“Hay cazadores que han perdido los dedos o un ojo debido a explosiones accidentales y sin acceso a pesos convertibles o con mínimas entradas como para adquirir alimentos en las Tiendas Recaudadoras de Divisas. En Cuba un cazador no es un depredador solitario, sino un cabeza de familia que espera aprovisionarse con la migración de patos y gallaretas llegados de Norteamérica. Que llegan allá por noviembre y en marzo se van”, expone Méndez Castelló.

No es coincidencia

A juicio de los cazadores la retención de las armas tiene un trasfondo político, que se fundamenta en los temores del régimen ante los supuestos cambios que se avecinan en las posiciones políticas de la Isla.

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“Son demasiados acontecimientos relevantes para que no tengan relación con que en Cuba cierre la temporada de caza con los cazadores sin escopetas. Sí, alguien quiere permanecer sobre las armas y que todos los demás permanezcan desarmados” concluye el analista.

Mientras tanto, la temporada casi termina, el hambre espera y las escopetas siguen presas. Las especies autorizadas para la caza no pueden ser vendidas, es decir, el estado sabe que son para comer. Aún así, por alguna razón disfrazada, los cazadores continúan sin poder llevar a casa a la gallina de Guinea, la paloma rabiche, la codorniz, el pato de la Florida, el pato cuchareta y el pescuecilargo, la becasina, el pato morisco, el pato cabezón y al conejo cimarrón.

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A finales del año pasado, Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de Agricultura, aprobó el calendario de caza para la temporada cinegética 2017-2018, en el período comprendido entre el 2 de septiembre de 2017 y el 25 de marzo de 2018 para los cazadores nacionales. A pocos días para que termine la temporada nada se dice de la entrega de las armas, silencio que despierta suspicacias por ser un año electoral y signado por el aumento de la represión.

Redacción Cubanos Por El Mundo

Written by Karelis García

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