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Brasil investiga financiamiento y corrupción de Odebrecht en Puerto del Mariel

El financiamiento del gobierno brasileño a la obra ascendió a 682 millones de dólares

Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM)
Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM)/Foto de Martinoticias

La modernización portuaria del oeste de La Habana desarrollada a través del proyecto Mariel, inaugurado hace cuatro años en Cuba y cuyas operaciones fueron delegadas a la cuestionada empresa brasileña Odebrecht, está en la mira de las autoridades en Brasil.

El millonario financiamiento de 682 millones de dólares aprobados durante el gobierno del expresidente Lula Da Silva, levantó sospechas entre los juristas.

Durante la ejecución del proyecto Mariel en la Isla, el banco estatal de Brasil (BNDES) transfirió a Odebrecht $682 millones de dólares, distribuidos en cinco contratos de $43, $108, $150, $150 y $230 millones, respectivamente.

El secretismo impuesto por el gobierno brasileño a las operaciones y al destino de los fondos se extendió por un tiempo, y ahora es investigado, según reseña Martí Noticias.

Adolfo Sachsida, investigador brasileño del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), entabló una “demanda popular” contra la Estado y el BNDES buscando hacer públicos los procesos administrativos del préstamo para el Mariel.

La demanda de Sachsida obtuvo un fallo favorable en segunda instancia, pero el dictamen fue apelado por el banco. En 2017, otro juez federal de Brasilia negó el recurso interpuesto por el banco de fomento y la demanda se encuentra en proceso.

“Por tratarse de dinero público, considero un derecho tener acceso a esos documentos. El gobierno brasileño prestó $682 millones para el financiamiento de esa obra, pero ¿quién asegura que no costó $500 millones y los otros $180 millones fueron desviados para otras cosas? Quiero saber quién fiscalizó la obra, quién estimó los costos y quién firmó los documentos diciendo que era económicamente viable”, puntualizó el demandante.

Hermetismo oficial

El hermetismo oficial sobre la obra cubana asumida por Odebrecht y financiada en 80% por Brasil, fue notorio desde el primer pedido de documentación relacionada con el Mariel que lideró en 2014 el fiscal Anselmo Lopes, miembro del Núcleo de Combate a la Corrupción. El banco se basó en el “secreto bancario y financiero” para negar la información.

Según Sachsida, el gasto público es de interés colectivo y una cuestión moral. «Más allá del punto de vista financiero, hay una cuestión moral. ¿Es correcto usar dinero público de un país para financiar obras en una dictadura? Yo como brasileño me avergüenzo de eso”.

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El Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, a través del exministro Fernando Pimentel, justificó la falta de información sobre las operaciones, en «el riesgo que la divulgación» traería a otras negociaciones bilaterales y como medida de protección al gobierno cubano.

“Podría no ser favorable a la relación del gobierno cubano con otros países acreedores, además de causar malestar diplomático”, explicó el funcionario.

Financiando dictadura

El investigador de IPEA, lamenta que el financiamiento otorgado por Brasil al Mariel, cuyos fines no están claros, hayan ayudado a financiar a una dictadura.

“Un ‘país pobre’ como Brasil prestó millones a Cuba para la construcción de instalaciones portuarias cuando existen varios puertos brasileños que no tienen ni siquiera recursos para hacer mantenimiento. Nosotros estamos financiando una dictadura, el gobierno cubano es una dictadura. ¿Qué decisión es esa de financiar emprendimientos en países dictatoriales que dificultan el control, donde no impera la democracia, donde no impera el estado de derecho y no se respetan los derechos humanos?», cuestiona el investigador.

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Lula Da Silva

El exmandatario Lula Da Silva, acusado por actos de corrupción, defendió la obra al plantear la necesidad de “libertad” del pueblo cubano, aludiendo a las medidas comerciales impuestas por Estados Unidos a Cuba.

“Queremos que Cuba, cuando se abra al mundo, no sea tomada por los otros cubanos, sino que sea tomada por varios empresarios, por inversiones de varios países, que aprovechen el potencial intelectual de su pueblo… Dios quiera que sea verdadera esa voluntad de Obama de que el Congreso apruebe que se llegue al fin del embargo y Cuba sea totalmente libre, porque fue precisamente para eso que los cubanos hicieron una revolución”, declaró Lula da Silva en material divulgado por el instituto que lleva su nombre.

Según Bruno Brandão, director del Transparency International en Brasil, la base para la expansión internacional de la corrupción de Odebrecht fueron los privilegios concedidos a la empresa en Brasil, la diplomacia del ex presidente Lula y su cercanía a Cuba, además de la concesión de créditos del banco de fomento brasileño para obras internacionales.

Redacción Cubanos Por El Mundo

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