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Sucesión de Castro a un “civil” busca quitarle “sello militar” al régimen en el mundo

El General de Ejército Raúl Castro Ruz fue recibido por los miembros del Buró Político Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros y el general de cuerpo de Ejército Abelardo Colomé Ibarra, ministro del Interior.
Miguel Díaz-Canel "presidente" de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba en sustitución de Raúl Castro . Foto: Estudio Revolución

El castrismo lucha por subsistir de cualquier manera por obsoleta que sea. Los analistas coinciden en que la sucesión presidencial de Raúl Castro fijada para el próximo 19 de abril, sólo es un cambio de forma, que busca mejorar la imagen del régimen ante la esfera internacional, para mostrarse “civilizado”. Siendo esa la razón que hace a Miguel Díaz Canel el candidato más apropiado.

“Es una necesidad de política pública e imagen internacional del sistema. Hay que aparentar el cambio. La intención sería poner una cara más joven y que le quite el sello de dictadura militar que el castrismo le ha dejado. Al parecer es solo la intención para tratar de controlarlo desde atrás y por abajo”, asegura Pedro Campos, exdiplomático y analista, en Diario de Cuba.

A diferencia del mandato de los Castro, el nuevo sucesor no tendrán autonomía en su mando y deberá aceptar ser un títere de la cúpula castrista, que vigilará cada respiro de su “elegido”.

“Miguel Díaz-Canel, si en definitiva se queda como presidente, sin el control sobre el Partido ni las Fuerzas Armadas, será una marioneta hasta que se acostumbre, se canse o se crea que puede mandar, y vendrán entonces otros problemas”, resaltó Campos.

“Legitimidad” internacional

Rafael Rojas, historiador y ensayista, asegura que la elección de Díaz Canel en 2013, respondió a la voluntad de depositar el mando en un político de la nueva generación y que no hubiera pertenecido al círculo cercano a Fidel Castro.

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“Que fuera un civil, también le agregaba mayor legitimidad presidencial, especialmente en la comunidad internacional”, subraya Rojas.

Mientras que a juicio de Lartiza Diversent, abogada, directora del Centro de Información Legal (Cubalex), respalda la idea de que el relevo del cargo sólo busca refrescar la imagen de la dictadura en el ámbito internacional.

“Hay una diferencia entre sucesor y muñecón, y da igual si es civil o militar. Es un puro cambio de imagen, pues los uniformes no se ven bien, no dan buena imagen pública, y a la vieja guardia le fascina lucir sus grados militares”, aseguró.

Ocultar la verdad

Juan Antonio Blanco, director de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, también cree que el cambio mejorará la imagen del régimen, que ya no quiere ser visto como “junta militar”.

“Le dará mejor imagen a una élite de poder militar, que es la que manda, mientras ese civil administra lo que le ordenan. A la cúpula en Cuba no les gusta ser percibida como una junta militar y por eso pone a trabajar a todo su aparato de desinformación, para ocultar la verdadera estructura de poder”.

A muy pocos días de la sucesión, hasta los más escépticos mirarán con atención los próximos acontecimientos de la política cubana, que aunque controlada milimétricamente por los militares y fieles castristas, sigue perdiendo vigencia en el contexto mundial y deberá replantear su dinámica para mantenerse a flote en pleno siglo XXI. Ya veremos.


Redacción Cubanos Por El Mundo

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