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Régimen invita a estadounidenses y los mantiene cercados para que no conozcan la verdadera Cuba

La vigilancia estuvo a cargo de decenas de agentes del Ministerio del Interior (MININT) y otras entidades públicas

La delegación de extranjeros se trasladaba en un autobus escoltado. Foto Martí
La delegación de extranjeros se trasladaba en un autobus escoltado. Foto Martí
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El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) invitó a varios estadounidenses para que observaran la fuerza de la primera convocatoria de trabajadores a cargo del dictador Miguel Díaz-Canel, pero la Seguridad del Estado estuvo vigilante de que no conversaran con nadie fuera del ámbito del régimen.

Hasta el sábado 28 duró la vigilancia a los visitantes norteamericanos en Camagüey, pero aun con toda la presión lograron moverse y tener contactos con el pueblo cubano, aunque estrechamente controlados, según reseña Martí Noticias.

La vigilancia estuvo a cargo de decenas de agentes del Ministerio del Interior (MININT) y otras entidades públicas, quienes, uniformados y de civil, no sólo vigilaban a los estadounidenses sino a los artistas y activistas de Camagüey para evitar que se encontraran con ellos.

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Activistas

La casa de Sol García Basulto, periodista independiente, estuvo vigilada la mañana del martes 24 de abril, en vísperas de la llegada de los extranjeros.

También a Henry Constantín Ferreiro, periodista independiente, lo persiguieron durante medio kilómetro unos agentes conocidos por su persecución contra los periodistas independientes.

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La seguridad del Estado también cercó la participación de los estadounidenses en una función del Ballet de Camagüey en el Teatro Principal para que los artistas no se les acercaran, ni entrara nadie sin acreditación del régimen.

Solamente en la noche del 27 de abril, los vecinos del hotel Puerto Príncipe donde se alojaban casi todos, pudieron observar en un radio de 150 metros del edificio, sin la inusual presencia de al menos 14 uniformados de ese ministerio y un auto patrullero.

El régimen advirtió a todo el personal de hotel de que no compartiera nada sobre la realidad de Cuba con los extranjeros.

Según una fuente que pidió no se revelara su nombre, un alto funcionario público dijo a sus empleados reunidos que “aunque esos visitantes venían como amigos, había que tener cuidado con lo que se les decía, porque cualquiera podía ser un enemigo”.

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Opinión

Henry Constantín Ferreiro, periodista independiente, opinó sobre lo ocurrido: “espiados, dirigidos en sus visitas y controlados por policías: nadie puede conocer Cuba así”.

“Nadie puede sentirse seguro en tal ambiente, por mucho que se lo repita a sí mismo. Vigilancia y control no es seguridad: es peligro y represión. Incluso, o sobre todo, para un norteamericano”, detalló el también activista.

Constantín Ferreiro, conoció que uno de los extranjeros aseguró al periódico provincial estatal Leslie Salgado que “Cuba is hope”.

“No, si hubiera contado el número de agentes a su alrededor, y palpado el anillo de vigilancia y control que rodeaba a los visitantes, se hubiera dado cuenta de que, más que esperanza, Cuba is police”, sentenció.

Redacción Cubanos por el Mundo

Written by Dayana Fernández

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