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Escritor con VIH: “En Cuba me trataban como una cifra, algo insignificante”

Miguel Ángel Fraga, escritor cubano, presentó durante la Feria del Libro de Madrid la novela su diario de vida convertido en un libro llamado ‘Casa cercada’

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Una vida puede cambiar por completo luego de salir de Cuba. Incluso la de aquellos que vivieron la época de oro de los sanatorios para personas con VIH. Miguel Ángel Fraga, escritor cubano, contó su experiencia. Convirtió su diario de vida en el libro ‘Casa cercada’. La publicación se estrenó en la Feria del Libro de Madrid, según reseña Diario de Cuba.

“Cuando tomé conciencia que era un diario empecé a escribir más. Allí cuento mi vida en Cuba y mi llegada a Suecia donde empecé a ser tratado como persona. En Cuba me trataban como una cifra, algo insignificante. Al menos yo me sentía así. Todos los que tuvieran que ver con algún sanatorio era despreciado”, cuenta Fraga.

A pesar de todo, cuenta como positiva su experiencia en uno de los llamados sanatorios cubanos, donde se recluían los pacientes como VIH.

“Llegar al sanatorio era asumir que era homosexual. Y me liberé. Estar allí me liberó de la vergüenza del cuerpo. Estaban desnudo todos los días. También de los prejuicios, asumiendo mi homosexualidad y mi VIH”.

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Señaló que desde que llegó y los seis años que vivió allí, lo trataron como homosexual.

“Cuando llegué me preguntaron que sí era homosexual. Eso porque había un área que era exclusiva para homosexuales y me ofrecieron ir hasta allá para estar en mi ambiente. Allí pasábamos los días aferrándonos de la alegría, el humor y el sexo. No dejábamos de tener sexo, ni de vivir nuestra sexualidad. Estábamos en una clínica para no trasmitir nuestra enfermedad, pero abundaban las relaciones”.

Aumento

Fraga cuenta que cuando se abrió el primer sanatorio en 1986 había 50 personas recluidas. Pero cuando él entró en 1992 en el sanatorio de Santiago de Las Vegas, en La Habana, conocido como Los Cocos, ya había 524 pacientes. Por eso se construyeron sanatorios en otras partes de la Isla. De esa forma los sanatorios limitaban la enfermedad, pero nunca la frenó.

“Los sanatorios era la muestra del socialismo que sacrifica a las minorías por el beneficio de las mayorías. Nosotros éramos la minoría, pero los soldados cubanos que pelearon en África que fueron los que introdujeron la enfermedad en Cuba, eran parte de la mayoría. Mantenían silencio porque decir que el ejército estaba plagado de VIH era asumir que estaba plagada de homosexualismo”.

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Explicó además el escritor que como el VIH era una enfermedad de pánico internacional y en ese tiempo estaba el choque entre el imperialismo y el socialismo; Cuba tenía que destacar en esa área. Lo hacía a través de medicinas, comida.

“Comíamos como príncipes. Yo tenía miedo de salir porque era enfrentarse a la vida de nuevo. En medio del hambre, no había trabajo y éramos despreciados por los cubanos de fuera. Los pacientes, doctores, enfermeros y hasta obreros eran despreciados. Corría peligro afuera. La calle era horrible”.

Hasta que Fraga conoció un enfermo de VIH fuera de la Isla que lo ayudó a llegar a Suecia.

“Me dijo la vida está afuera. Y yo le hice caso. Cuando llegué a Suecia conocí el verdadero socialismo. Todos éramos tratados igual: como personas”.

Redacción Cubanos por el Mundo

Written by Dayana Fernández

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