Carnival, la reconocida empresa de cruceros, se convirtió en la primera compañía en ser demandado bajo el título III de las Ley Helms-Burton de 1996, por el uso de instalaciones portuarias en Cuba que después de la revolución de 1959 fueron expropiadas a sus dueños sin compensación, detalla EFE.
Este documento presuntamente permaneció en suspenso por 23 años, pero hoy entró en vigor tras la decisión de la Administración de Donald Trump.
Las primeras demandas fueron interpuestas por Javier García Bengoechea, que dice ser el legítimo propietario del puerto de Santiago de Cuba, y Mickael Behn, cuya familia originaria de Kentucky poseía la compañía Havana Docks Corporation en el puerto habanero hasta que les fue confiscada.
Ambos ciudadanos expusieron a las afueras de los tribunales en Miami, las razones que sus demandas.
Sin embargo, no informaron cuánto piensan reclamar a Carnival como compensación.
Portavoces de Carnival se limitaron a señalar: “continuamos operando nuestro calendario previsto de cruceros a Cuba”.
Behn se mostró muy emocionado e incluso lloró al mencionar la propiedad “robada” a su abuelo.
“Gracias a la ‘Ley Libertad’ podemos demandar”, subrayó Behn.
Según John Kavulich, presidente del Consejo Comercial y Económico EE.UU.-Cuba, las autoridades estadounidenses han “certificado” 5.913 casos de ciudadanos y empresas de ese país que pueden acogerse al Título III por un total de 1.900 millones de dólares, que con los intereses desde hace más de 60 años ascenderían a 8.521 millones.
Redacción Cubanos por el Mundo