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Cleo Arioza, el seudónimo de la vergüenza de los periodistas oficialistas en Tribuna de La Habana

Cleo Arioza, el seudónimo de la vergüenza de los periodistas oficialistas en Tribuna de La Habana
Composición Cubanos por el Mundo
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Cinco años y once meses formando parte presuntamente de la plantilla de Tribuna de La Habana y jamás había escrito un artículo firmado. Al menos no hasta el día de hoy. Así es Cleo Arioza, quien en mala hora eligió compartir lo que según él, es la versión de respaldo a la revolución cubana de la madre y madrastra de Hansel Hernández, el joven afrocubano asesinado por la policía en Guanabacoa.

 Cleo Arioza, el seudónimo que justificó el crimen del joven afrocubano para Tribuna cuando ningún periodista oficial quiso prestar su nombre
Captura de pantalla

El tiempo de “trabajo” se desglosa de su perfil de Linked In, habiendo egresado – según ese mismo perfil – de la licenciatura de Sociología de la Universidad de La Habana en el año 2013 y justo después ingresara al medio habanero oficialista en “jornada completa”.

La falta de huella digital despertó el interés de la redacción de Cubanos por el Mundo – así como seguramente habrá ocurrido con otros colegas que en aras de la verdad, entienden que es tan importante lo que se dice, como quién lo dice.

Una fuente, una trabajadora dentro del diario, se mostró «asombrada» ante Cubanos por el Mundo de que algo así hubiese aparecido en el diario donde ella trabaja.

La mujer, pidió anonimato, pero dijo es una verguenza que algo así, «sin pruebas, salga… ¿por qué no insertaron un audio o un video? no entiendo…», dijo vía chat.

A continuación nos dijo que quien estaría detrás del seudónimo de Cleo Arioza sería Elías Argudín Sánchez, con una década en el diario Tribuna, recordado por la polémica del artículo que le dedicara al expresidente Barack Obama en 2016 “’Negro, ¿tú eres sueco?”, cuestionando el accionar del presidente en su paso por la isla y lo que aseguraban era una “incitación a la rebeldía y el desorden”, artículo que tuvo que ser removido de la plataforma digital del medio.

El equipo de trabajo de Tribuna de la Habana. Cleo Arioza, no figura entre ellos.

«Argudín es el que hace las notas del MININT, tiene que ser él», dijo, todavía estupefacta por el engendro periodístico aparecido hoy en el Tribuna.

Por aquel evento, al que nuestra fuente se refería, tuvo Argudín Sánchez que disculparse asegurando que con él no pretendía publicar ningún panfleto racista y entendiendo entonces que “el periodismo tiene sus reglas”, aunque “también permite algunas licencias”.

Sin embargo, otra fuente consultada, más «empapada» al parecer, aseguró a Cubanos por el Mundo, que «Cleo Arioza» no es otro que Raúl San Miguel, el subdirector de Tribuna de La Habana.

Según la fuente, que asegura conocer ser «íntimo» de Raúl San Miguel, fue él quien habría firmado el infortunado artículo del diario, que se acompañó con dos gráficas de muy baja calidad, a pesar de las “habilidades de fotografía” que asegura tener Cleo Arioza en su cuenta de Linked In.

Lo cierto es que Cleo Arioza es una falacia más del régimen cubano, porque incluso en quienes han dedicado su vida al servicio de  una revolución fallida, queda aunque sea un mínimo de vergüenza y comprenden que hay hechos injustificables y repudiables aún bajo el amparo del comunismo.

San Miguel es periodista, y sabe el valor como prueba de un testimonio. Esto que ha hecho, es una burda manipulación.

Es una “defensa propia” quizás, evitar poner tu nombre y apellido sobre la abominación que “desde arriba” te piden justificar, porque te hace consciente que aunque no hayas sido quien apretó el gatillo, te haces cómplice de otro crimen para el que tu país está clamando justicia.

Cuando las víctimas son un cúmulo de casos sin rostro, historia o nombre, se hace más fácil para los partidarios de una ideología justificar acciones, acudir a teorías, abrazar postulados y aferrarse al lineamiento, así hayan suscrito un compromiso con la materia prima de todo periodista: la información. Pero cuando esas víctimas, tienen nombres y apellidos, una familia que lo llora, hasta el más acérrimo defensor revolucionario tiembla en justificar hechos que a todas luces guardan una sola explicación.

Eso ocurrió con Hansel Ernesto Hernández, un joven afrocubano asesinado en Guanabacoa. Su rostro circuló en redes sociales, su familia denunció el crimen, la sociedad hizo suyo el lamento y a pesar de los intentos de callar las voces de condena, el grito al unísono de los cubanos por el mundo es y seguirá siendo: “¡Justicia Para Hansel!”.

Redacción Cubanos por el Mundo

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