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Machado Ventura: “Hay que inyectar la yuca para que esté tiesa”

Conozca interioridades sobre este hombre que se inyecta “el machete” para poder sostener relaciones sexuales, a pesar de que Raúl Castro se lo prohibió.

El veterano comunista cubano José Ramón Machado Ventura es todo un dandy y mujeriego; pero para poder sostener relaciones sexuales, tiene que inyectarse el machete
El veterano comunista cubano José Ramón Machado Ventura es todo un dandy y mujeriego; pero para poder sostener relaciones sexuales, tiene que inyectarse el machete
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Cuando el miércoles primero de marzo del año 2006 La Habana y toda Cuba se despertaba con la noticia de la destitución de la Ministra de Comercio Interior Bárbara Castillo – Barbarita, para sus amistades – todo el mundo se quedó con la boca abierta.

En el Granma, el Consejo de Estado, a través de una escueta nota oficial, informó de la sustitución efectuada en la titularidad de esta cartera, pero los cubanos estaban lejos de sospechar que el motivo tenía que ver con una cama, una yuca – o un machete – y unas inyecciones. Y un cambio de pareja.

La ministra sustituida Bárbara Castillo, dijo el Granma, se encargará de “una misión internacional de importancia”, y de inmediato los rumores pusieron a Barbarita en Venezuela como asesora del Gobierno de Chávez en temas de comercio interior.

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El veterano comunista cubano José Ramón Machado Ventura es todo un dandy y mujeriego; pero para poder sostener relaciones sexuales, tiene que inyectarse el machete

El artífice de la salida de Barbarita del MINCIN fue José Ramón Machado Ventura.

Barbarita se había cansado de los ataques de virilidad de Machado y se había ido a refugiar en los brazos de Alfredo Jordán Morales, que más joven que el otro, no tenía necesidad de inyectarse Alprostadil para mantener su pene erecto.

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Bárbara Castillo Cuesta, ex Ministra de Comercio Interior de Cuba.

Sí, porque Machado Ventura, para poder sostener relaciones con Barbarita se inyectaba el machete, el caballo con este medicamento que, la dirección de Relaciones Internacionales del MINSAP se encargaba de conseguírselo en el extranjero burlando las leyes del embargo.

Machado Ventura, fan a inyectarse la yuca con el Alprostadil, peje gordo en la nomenclatura de la isla se sintió mal con la traición de Barbarita pero, ¿le importó? Ni tanto.

En el Southwest de Miami, en uno de esas tantas “plazas pequeñas” que simulan ser un centro comercial, trabaja Kirenia Vázquez. Desconocemos cuándo fue que exactamente ella comenzó a sostener relaciones con el dinosaurio cubano, pero debe haber sido por esa fecha.

La mujer ha comentado a sus más cercanos sobre este “bache” en su vida, pero no quiere hablar en la prensa de Miami sobre el tema, pues viaja a Cuba repetidamente; aunque ya no para verse en un cuarto a escondidas con Machado Ventura y su “soldadito dopado”.

Machado ni siquiera sabía inyectarse el tolete. Cuando comenzaron sus problemas con la medicina, que él en un principio lo atribuyó a una alergia, los médicos descubrieron que este hombre, médico de profesión, se había mal informado sobre la existencia y modo de aplicación de este medicamento milagroso que le ayudó durante un tiempo a sostener relaciones con Kirenia y con Barbarita. Sin embargo, Machado Ventura se inyectaba mal el machete.

El método correcto era hacerlo por el lado, pero el viejo comunista lo hacía por encima, “por la grupa del animal”.

Animal al fin, y como el efecto no es el mismo, Machado terminó inyectándose dos veces el bicho en lugar de una; lo cual, claro, le producía erección pero a la vez adicción. También, claro, con el cabo del tiempo comenzaron a aparecer sobre el lomo de la bestia ciertas “tumoraciones” y el machete le adquirió una tonalidad negro azulosa.

Las enfermeras de la Clínica de 43, rumoraban, cada vez que Machadito iba: “Ahí viene el de la pin… negra”, “Llegó el bicolor” y otras burlas similares a espaldas del veterano dirigente.

Los médicos temerosos de decirle que la culpa de esta coloración en su yuca era culpa de él y de nadie más que de él, le “confirmaron” una especie de alergia, y le orientaron cambiar de medicamento. Machado Ventura pasó a inyectarse la yuca con Caverject. Que es más o menos lo mismo que el Alprostadil, pero “con mejores resultados”.

Caverject, el medicamento que Machado Ventura se inyecta para tener su yuca tiesa.

El cambio brusco y sabe Dios que otra cosa, le provocó un priapismo el 16 de junio del 2016.

Ya por esa época, Machado Ventura había dejado de sostener relaciones con Yadira García, sustituta de Kirenia y Barbarita.

Yadira García, otra que le aguantó el machete inyectado a Machado Ventura.

La que le aguantaba sus pinchazos era Lydia Esther Nodarse, a quien Machado, en agradecimiento por sus devaneos y pinchazos, le regaló una casa en la exclusiva barriada de Punta Gorda, en la provincia de Cienfuegos.

Machado Ventura y Lydia Esther Nodarse.
La casa en Punta Gorda que le regaló Machado-Ventura a Lydia Esther Nodarse

A Machado, estuvieron a punto de “picarle” el tolete (más bien, extraerle sangre de algunos cuerpos cavernosos para reducir la presión y opresión del miembro) cuando, tras el priapismo del 2016, falló el viejo método de las bolsas de hielo para bajarle la dolorosa erección.

Esto le provocó un infarto. Del susto.

Fue cuando los médicos descubrieron que Machado estaba enviciado con el sexo, con Lydia Esther, y que los pinchazos eran más de uno al día.

De inmediato le suspendieron el medicamento. Machado se molestó mucho con los médicos, porque estos le desaconsejaron al viejo seguir inyectándose el hierro tan seguido.

Los médicos, para quitarse el látigo de encima acudieron a una vieja estrategia: colar el chisme “más arriba”. Fue así cómo se enteró Raúl Castro del problema y se le encaró al viejo y le dijo: “Hasta aquí. No te vas a inyectar más la yuca”, y le prohibió a la Dirección de Relaciones Internacionales del MINSAP que le siguieran consiguiendo y dándole Caverject a Machado Ventura. En el más puro chantaje socialista, amenazaron con acusar de “traición a la patria” a quien participara en la búsqueda y compra del Caverject para Machadito.

Pero como reza el refrán, “perro huevero, aunque le quemen el hocico” y como en casa, lo esperaba la mulata Lydia Esther – y dicen que ahora, también, la psicóloga millonaria – Machado recurrió a uno de sus hijos, Ernesto Machado, a quién le facilitó la salida a México repetidas veces, y ha sido este quien le ha estado suministrando el medicamento milagroso a Machado Ventura para que su yuca siempre esté tiesa.

Así que Machado Ventura, está desobedeciendo a su jefe Raúl y todo por satisfacer un instinto humano que, en su caso, parece ya fuera de control.

Redacción Cubanos por el Mundo

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