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Cubana residente en Estados Unidos que afirma que “en Cuba se vive mejor” sufre porque su marido le pegó los tarros (+Video)

Ni la hija la soporta se fue a vivir a Tampa.Y el marido también la dejó.

Tamara Ríos González, la cubana residente en Estados Unidos que dice que "en Cuba se vive mejor", está tururata porque su marido le pegó los tarros.
Tamara Ríos González, la cubana residente en Estados Unidos que dice que "en Cuba se vive mejor", está tururata porque su marido le pegó los tarros.
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Tamara Ríos González, la cubana que vive en Estados Unidos y que se ha hecho popular en los últimos días por decir que en Cuba se vive más libre y son más felices, tiene una larga historia de vida, con frustraciones y lamentos, que explotaron como cafetera vieja cuando ella, descubrió que un marindango que se echó en “la yuma”, natural de Puerto Rico, le fue infiel. Vaya, que le pegó los tarros.

En su Facebook se hace llamar Tamara Espartaco Ríos, pero de “Espartaco” lo que tiene es la espada y los puñales que toda una vida le ha clavado en la espalda hasta a su propia familia, creando rencillas entre ellos. Incluso desde la distancia.

Esta mujer que en el video señala que llegó a los Estados Unidos gracias al programa de Lotería de Visas (año 2005), que crítica al sistema “explotador” de los Estados Unidos y considera que muchos de sus compatriotas no se quejan porque sino “les caen encima” y por eso prefieren callar, está emparentada con Carlos González  Jiménez, más conocido en la provincia de Cienfuegos como “El General Cayillo”, un viejo militar cienfueguero que entre los años 80´y 90´fue Jefe del MININT en la provincia y tal vez la figura de más alto rango, o al menos más temido que el Primer Secretario del Partido en la provincia.

Tamara, en realizad y a pesar de “la raza” de comuñanga que lleva en los genes, siempre ha sido una vividora.

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Si se atreve a decir que allá (en Cuba) era más feliz, y que los cubanos en general, “allá vivían más libres, allá tenían más felicidad, y vivían compartiendo unos con otros”, seguramente lo dice basada en su experiencia personal, porque la verdad “de ella” es esa. Si dice que en «Cuba nadie pasa hambre» es porque tal vez ella nunca lo pasó porque tenía cierto de tren de vida gracias a su oficio de bolitera en el Central Espartaco, donde vivía: un oficio a todas luces ilegal. Y al hecho de que tenía “fe” (Familiar en el Extranjero); en este caso en Estados Unidos.

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Tamara Ríos González es natural de la provincia de Villa Clara, aunque residía en la isla en el batey del central Espartaco, provincia de Cienfuegos.

Nació el 21 de diciembre de 1972 y desde pequeña estuvo habituada a vivir de lo que los primos de su madre, residentes en la Florida, a los que ellos mismos inclusos, en Cuba llamaban gusanos, solían enviar y traer. Sí, porque su familia residente en el exilio siempre les estuvo mandando cosas y, cuando se abrieron los vuelos de la llamada “Comunidad”, a cada rato se aparecían en Cuba cargaditos de cositas para que a la niña Tamara nunca le faltase nada. Ni el chicle ni el perfume Charlie.

Así creció Tamara; rodeada de cosas que la mayoría de los cubanos nunca tuvieron ni aspiraron a tener.

Claro que dejó de ser una niña y al adquirir conciencia de la porquería de país en el que vivía y conociendo cómo vivía su familia en el Norte, decidió dos cosas: Una, que no iba a trabajar en Cuba. Dos, que se iría del país.

Mientras iba llenando cuanto bombo hubo para largarse del país, fue adquiriendo cierta notoriedad en Espartaco por meterse en cuanto negocio se le pusiera a mano, hasta que cayó en “la bolita”, y tal vez por sus “genes” vinculados al General Cayillo, estaba como “intocable” en Espartaco.

La gente cree que este “oficio”, y sus constantes manifestaciones donde dejaba ver que no estaba a favor del gobierno, quejándose incluso a viva voz, eran una fachada de algo mucho más serio, pues el Diablo parecía que la protegía.

Finalmente tuvo la suerte de que le llegara el Bombo y poder realizar su sueño que por vaga y mala persona se convirtió en pesadilla.

Lo peor vino después, cuando llegó a los Estados Unidos y lo primero que hizo fue pagarle muy mal a los parientes radicados allá, en Miami, que tanto la ayudaron desde que era una niña.

Esta mujer, apenas puso un pie en el “Norte revuelto y brutal” se olvidó de su madre enferma, a quien dejó así, enferma, en Cuba, y de la que jamás se ocupó.

El abandono fue tal que un hermano de esta señora, de esos parientes que vivían en “la yuma” y que “surtían” a Tamarita siendo niña, tuvo que regresar de los Estados Unidos para ocuparse de ella. Una versión de los hechos, distinta, fue aportada por un vecino que asegura que este pariente “fracasó en los Estados Unidos”, pero afirma que el fracaso le llegó luego de que Tamara se le “apareciera” en Miami. El vecino dice que este tío estuvo involucrado en una estafa al Seguro mediante un accidente de auto, del cual quiso sacar plata.

Tamara vive en “la yuma” y así vive su madre en Cuba. Con una bata de casa toda vieja y llena de huecos.

Fue unos meses después o antes, cuando Tamara cayó en una profunda depresión al enterarse que el marido que se buscó allá, natural este de Puerto Rico, le fue infiel.

Fue ahí cuando comenzó a rebotarle el mal que había hecho, y comenzó su calvario; aparecieron las deudas y se quedó sin trabajo.

Lo primero que pasó es que su hija se aburrió de aguantarle sus paquetes y se fue a vivir para Tampa. Luego, la dejó el marido boricua, y como no podía hacer frente a los gastos ella sola, se fue entonces para Jacksonville y se puso a trabajar en un negocio de comida llamado Guanaroca Latín Cuisine. El negocio al parecer rindió pocos frutos, porque Tamara, acostumbrada a la buena vida y vivir en el invento y tener su dinerito en Cuba fácil, no levantó nunca cabeza.

Cansada y aburrida, convencida de que en los Estados Unidos no podía de vivir de los inventos, vendió todo lo que tenía, que más bien era poco lo que había logrado adquirir, para repatriarse a Cuba.

Sin embargo, no crean que se va a ir definitivo. ¡De eso nada! Tamara le ha hecho saber a todo el mundo que ella no piensa perder su residencia americana, para poder estar aquí y allá, y poder trapichear cosas entre Miami y Cienfuegos, ciudad donde piensa comprar una casa y convertirla en paladar, hasta que su amado gobierno comunista y revolucionario la deje en la calle sin plumas y cacareando.

Redacción Cubanos por el Mundo

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