Juan Enrique Pérez Sánchez, es el manifestante cubano del 11 de julio (11J) que envió una carta al activista cubano Marcel Valdés, en la cual relata cómo es vivir en una prisión cubana bajo pésimas condiciones y como preso político.
En la misiva, el antillano que residía en el poblado de Vegas, en el municipio de Nueva Paz, ubicado en la provincia de Mayabeque, contó que, en la prisión donde se encuentra, no le querían brindar atención médica pese a estar presentando fiebre.
“El médico no quería porque no tengo más ningún otro síntoma, pero como tiraron papeles con consignas, me aislaron del destacamento”, dijo el manifestante del 11J.
Pérez Sánchez denunció además los abusos a los que fue sometido por las fuerzas represoras del régimen cubano tras resultar detenido luego de participar en las protestas del 11J en Cuba.
El preso político relató que, tras su encarcelación por las manifestaciones, recibió una golpiza que le ocasionó una fractura en una de sus costillas, esto por quejarse dentro de prisión de la propagación de la COVID-19.
“Los médicos que allí estaban nos miraban aterrorizados porque no les permitieron sacar certificados de lesiones, ni dejaron visitarnos hasta pasados los 8 días, con el propósito de que bajara la hinchazón de los golpes”, añadió.
Manifestante del 11J: “Tengo mi mente clara”
El manifestante del 11J indicó que, luego de su detención, las autoridades carcelarias le negaron la visita de abogados y de sus familiares, asimismo dijo que, los obligaban a gritar consignas a favor del régimen.
“Les dije que hicieran lo que quisieran conmigo, de todas formas este país es una prisión, donde los únicos que viven bien son los dictadores que la dirigen”, agregó
El manifestante del 11J contó que estuvo detenido en la prisión del Sida, desde donde fue trasladado como un terrorista junto a otros presos políticos a la cárcel de Melena 2, en donde se han sabido ganar el respeto de los demás reclusos.
“A un año de lucha, de miedo constante, sin respiro de la policía y con el único apoyo de Dios y mi familia, usted y la opinión internacional, me siento más fuerte que nunca, aunque mi cuerpo no aguante mucho, pero tengo mi mente clara”, sentenció.
Por último, el preso político por el 11 de julio aseguró que, no pierde la fe y la esperanza de que Cuba sea un país libre.
Redacción de Cubanos por el Mundo