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Luis Torres Iríbar: «Por mi casa, lo más grande»

¡Cómo no iba a ser beneficiado el Primer Secretario con la reparación de su casa, si era él – aún lo es – el que corta el bacalao en la capital!

Luis Torres Iríbar, un mediocre funcionario cubano. ¡Y corrupto!
Luis Torres Iríbar descojonó Holguín. Y en La Habana, no ha hecho ni timbales.

Luis Torres Iríbar, el Primer Secretario del Partido en La Habana, el hombre que cuando era Primer Secretario del PCC en Holguín soportó las 15 famosas preguntas del joven dramaturgo Yunior García Aguilera sin poder darle respuesta a una sola, es un descarado.

No solo le dio a la joven periodista Elizabeth Cánovas un apartamento por el municipio habanero de Playa – por 70 y 19 – en pago a sus «himeneos», sino que por este mismo motivo movió fichas para que la joven viajara al extranjero repetidamente como periodista.

Ahora, nos llega la denuncia de que Luis Torres Iríbar vive en una mansión que le dieron cerca de donde vive el puesto a dedo, Díaz-Canel. Pero esta casa, no siempre fue lo que es ahora. Ya le contaremos.

La vivienda estaba hecha leña pero, en el año 2019, cuando el gobierno de La Habana comenzó a reparar la capital con motivo del Aniversario 500 de la ex Villa de San Cristóbal de La Habana, Luis Torres Iríbar encontró el momento perfecto para reparar su habítaculo.

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El gobierno de la capital no solo asumió reparaciones por toda La Habana, sino que otorgó créditos y materiales a muchas personas para que «reparasen» en la medida de lo posibles sus viviendas.

El objetivo de la campaña era que, a pesar de los derrumbes existentes y de cientos de edificios ruinosos, aquellos que estuviesen medianamente decentes, pudieran reparar sus fachadas y luego pintarlas, para que La Habana luciera «como nueva». Una tarea imposible de lograr pero a la que muchos entusiastas se sumaron, toda vez que una oportunidad como esa para mejorar sus viviendas no la iban a tener en 500 años más.

Entre los beneficiados estuvo Luis Torres Iríbar.

¡Cómo no iba a ser beneficiado el Primer Secretario, si era él – aún lo es – el que corta el bacalao en la capital!

Cemento mexicano de la mejor calidad y pintura traída desde Italia, fueron desviados por cantidad hacia la dañada casa del Primer Secretario.

La cantidad de cemento, pintura, arcilla y piedra llevada al lugar fue tanta, que en el Partido, a espaldas de Luis Torres Iríbar, la gente comentaba en los pasillos al verle caminar:

«Mira quién viene por ahí, «Por mi casa lo más grande».

El motivo de la burla era el slogan enarbolado en aquellos días – Por mi Habana, lo más grande – pero el ingenio cubano, el ingeno habanero, logró adecuar la consigna para que le sirviese como anillo al dedo al Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en La Habana, un hombre que según una fuente de entero crédito, por poco destruye a la ciudad de Holguín; aunque de ello, la desbarató.

El pasado holguinero de Luis Torres Iríbar

Uno nunca imaginaría que, después de dejar una paupérrima imagen como Primer Secretario del PCC en Holguín, a Luis Torres Iríbar lo premiarían – o embarcarían – con igual cargo en La Habana.

Su pasado en la provincia de Holguín es recordado por una ex residente en ese territorio que, para más señas y casualidades, vivía justo frente por frente al súper chalet que le dieron – perteneciente a una pudiente familia holguinera que se marchó del país – y que disfrutaba este jerifalte en el centro de la ciudad cabecera.

«Jamás participó en nada en la cuadra. No compartía ni se relacionaba con los vecinos. No salía a nada al barrio. Uno lo veía llegar en los carros y ya. Se metía para dentro de la casa y ya está,» rememora ahora la fuente sobre su ex vecino Luis Torres Iríbar.

La misma fuente asegura que Luis Torres Iríbar «fue muy cuidadoso» de no tener un amorío secreto, o al menos no fue público.

Sin embargo, sí fue público el escache que se dio cuando un joven teatrólogo cubano, por aquel entonces no muy conocido por los cubanos, Yunior García Aguilera, lo confrontó en una reunión con actores de la Asociación Hermanos Saíz a inicios del año 2016, donde le hizo quince, ya famosas preguntas, a las que Luis Torres Iríbar no pudo siquiera responder una. Lo que hizo fue ofrecer una labia, tan anodina que cuando terminó, un profesor de la Universidad de Holguín, Fito creo que le dicen, se paró y dijo: » Aquí hacen falta más Yunior García y menos Luis Torres Iríbar».

Las quince preguntas de Yunior García Aguilera en la Asamblea de la AHS en Holguín

Tras escuchar eso, Luis Torres Iríbar se metió la lengua donde no le daba el Sol, pero marcó al atrevido interventor. Días después, el joven profesor fue expulsado de la Universidad.

«Cuando él llegó a Holguín, la ciudad se convirtió en un caos en cuestión de nada; porque a ese hombre se le ocurrieron cosas terribles como por ejemplo a demoler instituciones, bancos, tiendas, para supuestamente repararlas, y entonces era todo Holguín una loma de escombros porque lo único que hacían era romper – destruir – y no lograban reparar ninguna. Era una loma de escombros horrible por doquier. Debido al polvo, la gente comenzó con enfermedades respiratorias. Luego se le ocurrió la brillante idea de talar todos los árboles que había en el parque Calixto García. Allí habían unos árboles históricos, legendarios, grandísimos. Imagínate, él mandó a talar todos esos árboles porque supuestamente las raíces estaban rompiendo el mármol con el que estaba hecho el parque. Cosa esta incierta.

«Peor aún, continúa explicando esta holguinera, cambiaron todo el piso de mármol, que ya te digo era una señal identitaria de Holguín, por unas losas de cemento o concreto sin pulir. Luis Torres Iríbar destruyó el parque en cuestión de meses. Al eliminar los árboles, ya la gente no iba a sentarse allí, pues desapareció la sombra.

«Luego se le ocurrió la brillante idea de pedirle a todos los vecinos que sacaran los escombros a la calle. Holguín es una ciudad de muchas casas y no tantos edificios, y casi todas las casas tienen patios.

«Había una situación caótica con el dengue. En ese año, 2015, hubo muchas muertes por dengue. Los hospitales prácticamente colapsaron por la cantidad de casos de dengue. Y a Luis Torres Iríbar se le ocurrió la brillante idea del «autofocal», que en la práctica se convirtió en un desastre. Destinó días para que todos los vecinos sacaran los escombros a la calle, en las aceras, frente a las casas, para que entonces Comunales pasase a recogerlos. Obviamente, al no contar con los equipos para hacerlo, la basura se acumulaba.

«Durante un mes Holguín fue un vertedero gigante. Te hablo de la ciudad, del centro sobre todo. La gente fue a quejarse (…)»

Sin embargo, el señorito Luis Torres Iríbar no estaba en la ciudad. Se regó el comentario que estaba en Varadero; y aunque eso nunca pudo comprobarse – aunque era vox populis – queda en la mente de muchos holguineros la intervención hecha en la famosa reunión con la AHS, por Dayana Prieto, pareja de Yunior Aguilera. Prieto se lo espetó en su cara. Le recriminó fuertemente que, cuando la ciudad peor estaba, él se no se encontraba en la ciudad y nadie, absolutamente nadie salió a dar la cara. Quienes estuvieron presente en la reunión recordarán la chilladera de gomas protagonizada por este pelele, que justificó su ausencia diciendo que no estaba en Varadero, sino que «tenía un hijo muy enfermo e ingresado».

«Una cosa que se recuerda de Luis Torres Iríbar, continuó explicando la ex vecina de Torres Iríbar en Holguín, es que puso de moda que, cuando él llegara a los lugares, todos los que se encontraban allí tenían que ponerse de pie. ¡Al estilo militar! El que no se ponía de pie, él lo obligaba.

«Acostumbraba a maltratar a otros dirigentes y funcionarios,» indica la misma fuente que recuerda cómo Luis Torres Iríbar solía acribillar constantemente al director de Cultura en Holguín.

«Dayana salió en su defensa – en defensa del funcionario – en la famosa reunión. Dayana se le encaró a Luis Torres Iríbar por su maltrato constante a ese hombre. Dayana le dijo horrores. Le dijo que era un prepotente y un déspota. Le dijo «me voy de esta Asamblea», y lo cumplió. Así hizo. Molesta, después de su intervención, se paró y se fue de allí, delante de sus narices.

«En realidad en esa Asamblea en la AHS todo el mundo se le reviró. Él mandó a recoger todas las cámaras y grabaciones que se habían hecho de la reunión para evitar que aquello se filtrara; pero siempre había periodistas que le jugaron cabeza y eso se filtró.

«Para que tengas una idea de quién es ese hombre. Cuando él llegó a Holguín, salía en el Telecentro de Holguín todos los días. Tenía un programa, como si él fuera una estrella de la Televisión, pero no era un programa, era un show; un show en el que él se la pasaba regañando a los demás funcionarios. Era todos los días en ese telecentro, en su demagogia.

Su culto hacia su propia personalidad era gigantesco, tanto así que al periódico local de Holguín, Ahora, le cambiaron el nombre y le pusieron «El álbum de los Quince de Iribar» porque el periódico entero tenía como diez fotos de él, aquí y acullá. En todas las páginas había una foto suya con una reseña de algo que hizo o donde estuvo.

Written by Sergio Prado

Sergio Prado es Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Nació en el año 1966 y ejerció importantes funciones dentro del periodismo en Cuba hasta que se marchó del país en el año 2004. Completó en España y México varios doctorados y maestrías.

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