Se cuenta y no se cree. Esbirros del régimen castrista acusaron a la activista cubana Marisol Peña Cobas porque, según ellos, la mujer está “interfiriendo” en el desarrollo de su propio hija.
Cualquier podría pensar que se trata de un invento, y con razón; sin embargo, el pedazo de papel que le dieron a la mujer dice textualmente que Peña ejecutando “actos contra el normal desarrollo del menor”, algo verdaderamente insólito.
“Aquí está la acusación oficial que me hace la dictadura, acogiéndose a oficiales de menores, porque según ellos, yo no enseño a mi niña a respetar y amar a los Castro y a Díaz-Canel. Dios es el ser supremo y no obliga a ningún ser humano a venerarlo, porque nos dio libre albedrío. Ningún hombre en la tierra tiene el derecho ni el poder para obligar a otros seres humanos a amarlo y respetarlo, y menos si no son dignos de ese amor y respeto que exigen”, fueron las contunden palabras de la activista cubana en su publicación de Facebook.
Este representa solamente uno de los muchos despropósitos de la dictadura castrista, en su afán de arremeter contra quienes solo quieren vivir en paz y lejos de tanta miseria.
Es pertinente recordar que Marisol Peña Cobas fue detenida el pasado domingo junto a su marido, José Luis Acosta Cortellán, en el preciso instante que se disponían a asistir a misa. Luego de ser liberada se plantó en la Plaza del Gallo, en Camagüey, para exigir la libertad de su compañero de vida.
Además de detenerla sin haber cometido ningún delito, también fue amenazada de muerte, situación ante la cual no agachó su cabeza. “Si el pueblo vuelve a salir, claro que voy a salir”, sentenció en su momento.
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Redacción de Cubanos por el Mundo