Una connotada ciberclaria castrista residente en España se tropezó con la realidad de la Salud Pública tras su regreso a la im-potencia médica.
“Muchos no respetan el patrimonio que la Revolución Cubana puso en manos del pueblo”, lamentó el sujeto en su cuenta personal de Facebook.
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A partir de allí, hubo una serie de publicaciones que reflejaban el descontento o la “sorpresa” de cómo funciona la “potencia médica” cubana.
Desde la ciudad de Alicante, en España, donde vive cómodamente este soldado del ejército digital castrocanelista, no experimenta este tipo de malestar.
Pero, al llegar al sangriento Camagüey de las caldosas colectivas y la escasez de agua potable, otra fue la realidad y le tocó vivirla nuevamente, en carne propia.
“Una cosa es con guitarra y la otra es con violín”, dice el refranero popular.
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Depredación y amiguismo, la denuncia de esta ciberclaria que, desde el capitalismo, aplaude al socialismo opresor
“Hay que poner freno a la depredación de algunas instalaciones de salud pública en Cuba”, posteó en la noche del lunes 29 de mayo.
Aunque no dio detalles de lo sucedido, es evidente que fue testigo de la misma indignación e impotencia que viven, día a día, los agramontinos y todos los cubanos de a pie cuando acuden a una instalación de salud.
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El estado deplorable de los hospitales cubanos, las constantes denuncias de negligencia médica, la muerte de pacientes con enfermedades curables y la exportación de servicios de salud bajo el disfraz de “solidaridad” son algunos signos de la decadencia de la Salud Pública, “bandera” de la revolución socialista.
“La Salud Pública en Cuba debe acabar con el amiguismo a la hora de atender y respetar las colas, el orden de llegada, como una cuestión de respeto”, refiere otro post y añade:
“Es una verdadera falta de respeto y hasta ilegal, priorizar a los amigos y atenderlos por encima de una cola en Cuba.”

Aquí hay tela por donde cortar. Los médicos que permanecen en la Isla y que no “escaparon” o bien en una “misión”, o en el éxodo migratorio, resuelven su vida con regalos y donativos, pues su mísero salario no les alcanza.
Todo el mundo sabe que en Cuba, si no llevas un poco de arroz, un queso, un fajo de billetes, o si no le haces una recarga o un regalito al médico, no te hacen el ultrasonido, la placa, la cirugía o el empaste.
Mientras esto ocurre, en los reportes de los medios afiliados al des-gobierno de Cuba y en las publicaciones de voceros que, desde el capitalismo, aplauden el socialismo opresor, todo es color de rosas.
Este aterrizaje en la realidad que vivió el personaje innombrable de nuestra nota debería servirle a él y a todos los que padecen la ceguera comunista.

Lo gracioso es que, a solo unos días de aprobarse la Ley de Comunicación Social en Cuba, que traerá más cárcel, mordaza y represión a periodistas y activistas independientes, llama a denunciar al Estado Fallido.
“Solo los cobardes se quedan callados ante lo mal hecho. No dejen que lo maltraten, exija respeto”, posteó en su rosario de ciberlamentos.
Redacción Cubanos por el Mundo