Una madre cubana, residente de la provincia de Matanzas, denunció recientemente la triste situación que está atravesando con su familia, en la cual asegura que sus hijos “están hambrientos”.
Las tristes palabras de la mujer llegaron en una conversación que sostuvo con el periodista Alberto Arego, donde afirmó que el régimen simplemente se centra en echarle la culpa a todo el mundo, pero sin mover un solo dedo para ayudar al pueblo.
Claro está, para nadie es un secreto que lejos de ayudar, la dictadura cubana simplemente se empeña en seguir generando miseria y desdicha en cada rincón de la isla.
“Ya esto es demasiado. Mis niños están hambrientos, ya no hay qué comer. Este gobierno solo dice que hay que parar al revendedor, pero ellos no hacen nada ni venden nada”, dijo la madre cubana, que prefirió mantenerse en el anonimato.
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Con respecto a los precios, contó que el arroz está a 220 pesos la libra, mientras que el azúcar tiene un valor de 150. De las carnes y los embutidos ni siquiera quiso hablar de números, ya que el mísero salario no resiste para nada.
“En la bodega nos deben dos meses de aceite. Nunca viene nada de cárnico. Hay que morir con el revendedor que un paquetico de pollo de siete muslitos te lo venden en 1600 pesos. ¿A dónde vamos a parar?”, cuestionó.
“Las personas se están muriendo de hambre y los niños más. Es triste ver a tantos niños llorando por hambre y tantos padres que no saben qué hacer”.
Mientras esto ocurre, la cúpula del régimen castrista sigue llenándose sus bolsillos con los padecimientos del pueblo, mientras profesan ese falso “amor” que no hace más que burlarse de cada uno de los habitantes que deben soportar hambre, enfermedades, y muchas otras penurias.
Redacción de Cubanos por el Mundo