Dos años después de las históricas protestas del 11J en Cuba, el panorama en el país no ha experimentado grandes cambios. Aquellos días de manifestaciones masivas, en los que miles de personas salieron a las calles en todo el país, buscaban expresar su descontento y exigir cambios y libertades. Sin embargo, a pesar de las esperanzas y las demandas de aquel momento, la realidad actual en la isla sigue caracterizándose por una profunda crisis económica y social.
Durante aquellos días de protestas, las calles de Cuba fueron escenario de un movimiento popular sin precedentes. La diversidad de los participantes, que incluía tanto a jóvenes como a adultos, reflejaba el anhelo colectivo de vivir en un país libre de la constante interferencia política y de las dificultades que enfrentaban en su día a día. Sin embargo, la respuesta del régimen comunista fue rápida y severa, empleando tácticas de represión y llevando a cabo arrestos masivos.

Dos años después, la situación en la isla parece haberse estancado. Aproximadamente 682 personas que participaron en las protestas permanecen encarceladas, a la espera de un juicio, según el grupo de derechos humanos Justicia 11J.
La dictadura castrista afirma que la cifra es significativamente menor, con 488 personas detenidas, pero la realidad es que muchas familias siguen esperando alguna señal de buena voluntad por parte del régimen respecto a la liberación de los detenidos.
La represión comunista ha sido objeto de críticas a nivel internacional, aunque estas no han logrado generar cambios significativos en la política cubana.

Un reporte de NBC News, reconoció el coraje y la resistencia de los cubanos que se atrevieron a alzar la voz en aquel momento histórico. Las protestas del 11J marcaron un hito en la historia reciente de Cuba, demostrando la voluntad de cambio y la capacidad de resistencia del pueblo cubano. Aunque la esperanza de un cambio tangible y duradero parezca desvanecerse con cada día que pasa, la memoria de aquel día sigue viva, recordándonos que la lucha por la libertad es un camino largo y difícil, pero no imposible de recorrer.
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Redacción Cubanos por el Mundo