El cubano Sergio Pérez Amigo, fue uno de los 33 deportados a la isla este jueves, a pesar de que su hijo de 10 años, quedó solo en Estados Unidos.
Lo que le ocurrió al antillano era su peor temor, y así lo dijo ante Telemundo 51, reconociendo que separarse de su hijo ha sido lo más difícil de su vida.
“El momento más duro de mi vida ha sido este, separarme así de mi familia, de mi niño”
“Anoche cuando estaba hablando con él, me dijo: ‘papi, tú no te vas a ir para ningún lado’, y la verdad que es duro, todo el que sea padre sabe lo que eso significa, que tu hijo te diga eso con esas palabras y a los diez minutos te recojan y te lleven para una celda sin decirte nada, sin darte un papel, sin una explicación, como si tú fueras un número”, dijo el cubano.

El antillano contó los pormenores de ese difícil momento en el que tuvo que subir al avión esposado, junto a los demás deportados, y por una parte de la ventanilla ver a sus familiares llorando en la parte de abajo.
“No tengo palabras para explicarte ese momento tan duro. Yo aquí no tengo casa, no tengo más familia, aquí no tengo nada”, añadió Sergio.
El cubano dijo que en Cuba ya no tenía casa ni familia, pues toda quedó en Estados Unidos.
Aseguró que mientras que busca un lugar dónde vivir, se va a quedar en la casa de unos vecinos.
“Nos dejaron que nos llevaran así como así, sabiendo que nosotros no tenemos ningún delito, que somos personas que llevamos tiempo en EE.UU. trabajando, que venimos huyendo, como todo el mundo”, dijo el cubano.
Por su parte, el menor, de 10 años había accedido a entrevistas en los medios de comunicación con tal de ayudar en algo a su padre, pero lo que no querían que sucediera, pasó y el niño se quedó solo en EEUU.
“Me siento muy mal porque era lo único que yo tenía en este país. Mi mamá está en Cuba y no tengo más nadie aquí”, dijo el hijo del cubano.
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Redacción Cubanos por el Mundo