Aquellos familiares y amigos que buscan desesperadamente un familiar cubano que vivía en los Estados Unidos y que desde el año 1988 no saben nada de él, tal vez pudieran ayudar al esclarecimiento de un crimen – o aportar datos – que tiene a la policía de esa ciudad ocupada desde entonces, y sin respuestas. El caso, que ha desconcertado a la policía durante 35 años, involucra a un hombre apuñalado hasta la muerte en una piscina pública, identificado solo por el apodo: “Cuba”.
¿Sería cubano? ¿No? ¿Por qué le decían así? ¿Acaso era su apellido? ¿Quién era? Nada se sabe. El hecho de que no se hayan podido establecer lazos cercanos refuerza la idea que, probablemente fuera un inmigrante. ¿Cubano? Lo más probable. Sobre todo si se tiene en cuenta que, según un testigo, “Cuba” había emigrado desde Florida. Tal vez por ese hecho, sin ser cubano, porque la Florida en esa época se estaba llenando de cubanos es que al hombre le pusieron tal apodo.
El detective John Hidalgo, quien recientemente se unió a la Unidad de Casos Fríos del NYPD, ha heredado este enigmático caso. Según el archivo original, el testigo en la escena del crimen en Hamilton Fish Park Pool en el Lower East Side era quien conocía a la víctima, pero no por su nombre, sino por su apodo. Más de tres décadas después, la verdadera identidad de “Cuba” sigue siendo un misterio.
Hidalgo, con ocho años de experiencia investigando crímenes de odio para el NYPD, encuentra este caso particularmente desafiante, y está determinado a luchar con todo a su alcance hasta que se resuelva, a pesar de los numerosos obstáculos, incluido el hecho de que el testigo clave desapareció poco después del asesinato.
El crimen ocurrió en 1988 en la piscina Hamilton Fish en Pitt St. en Manhattan, señala el New York Daily News.
La víctima, un latino de entre 20 y 25 años, fue encontrado apuñalado en el corazón. Se cree que pudo haber estado nadando en la piscina después del horario permitido, una práctica común en aquellos días calurosos de verano. No había cámaras de video en ese momento, y el edificio residencial más cercano está a unos 244 metros de distancia. El archivo del caso indica que hasta ocho personas estuvieron involucradas en un altercado, incluyendo al asesino, la víctima y sus amigos.
Nadie que coincidiera con la descripción de la víctima fue reportado como desaparecido en ese momento. A pesar de las entrevistas realizadas, no se estableció ninguna persona de interés. Sin embargo, hubo sugerencias de que el asesinato podría estar relacionado con drogas o con una pandilla local conocida como los Avenue D Boys.
Hidalgo, un veterano de 21 años en el NYPD, cree que cada víctima merece justicia, independientemente de si el caso acaparó titulares o no. Su mayor preocupación es que alguien murió y que un ser querido no sabe que esta persona ha fallecido.
El detective está trabajando para ingresar el ADN de la víctima en una base de datos por primera vez y recientemente solicitó un boceto del misterioso “Cuba”, basado en su apariencia en el momento de su muerte. A pesar de la publicación del boceto, el caso sigue sin resolverse.
Pero, tal vez la divulgación de esta noticia, entre cubanos que la compartan en las redes sociales, permita encontrar la identidad, y quien sabe si eventualmente su asesino.
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Hidalgo espera encontrar testigos que, años después, puedan estar dispuestos a decir más de lo que dijeron en ese momento. A menudo, los testigos evitan hablar por miedo a represalias o porque ellos mismos están involucrados en actividades delictivas. Esas preocupaciones pueden disminuir con el tiempo.
Cualquier persona con información sobre la identidad de la víctima o quién pudo haberlo matado debe llamar a Crime Stoppers al (800) 577-TIPS. Todas las llamadas se mantendrán confidenciales.