En Cuba, trabajar en el extranjero es como ganar la lotería, especialmente para los marineros y cubanos empleados de cruceros. A diferencia de los profesionales de la salud que son exportados por el régimen cubano, estos trabajadores no tienen que pasar por cursos políticos obligatorios y pueden interactuar libremente con tripulantes de otros países. Sin embargo, al igual que los médicos, el régimen les cobra caro por el “privilegio” de viajar y ganar en dólares.
Tres cubanos que trabajaron en diferentes compañías de cruceros compartieron sus experiencias con el medio DIARIO DE CUBA. Todos ellos enfrentaron la confiscación de sus salarios, amenazas y la intervención de la agencia empleadora cubana SELECMAR. Esta empresa estatal, fundada en 1995, es la única que puede contratar al personal cubano para trabajar en cruceros extranjeros.
Uno de los testimonios, de una mujer llamada Laura, revela que, aunque en 2020 el Gobierno promulgó normas que permitían a los trabajadores de cruceros recibir el 100% de su salario, en la práctica, la mayoría del dinero aún terminaba en manos del Estado cubano. Laura y otros como ella tenían que firmar un compromiso de regresar a Cuba después de su contrato. Si no lo hacían, enfrentaban una prohibición de entrada al país por cinco años.
Alexander, otro trabajador de cruceros, compartió que solo recibía entre el 20% y el 25% de su salario real. El resto, según rumores, se depositaba en una cuenta en Panamá, controlada por el Gobierno cubano. Los contratos que firmaban los trabajadores cubanos eran ambiguos y no especificaban las horas de trabajo ni el sistema de pago. Alexander y otros sospechaban que estaban siendo vigilados por agentes de la Seguridad del Estado mientras trabajaban en el crucero.
En 2022, la ONG Prisoners Defenders acusó a MSC, una de las compañías de cruceros, de violar los derechos de los trabajadores cubanos. La empresa respondió que ya no empleaba a cubanos y admitió haber pagado parte de sus salarios al Gobierno cubano.
Jorge Luis, un marinero cubano, compartió que los trabajadores cubanos a menudo eran explotados y pagaban sobornos para obtener contratos. Sin embargo, después de obtener la ciudadanía española, pudo desvincularse de SELECMAR y del Gobierno cubano, lo que le permitió recibir un salario completo y mantener sus certificaciones en Europa.
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