Desde este domingo, 10 de marzo, los habitantes de Cuba tendrán que adelantar una hora sus relojes, cuando comience a regir el horario de verano.
Cabe recordar que este periodo de tiempo va desde el segundo domingo de marzo hasta el mes de noviembre, momento en el que se vuelve a normalizar el horario.
Según a un reporte de la Red Cubana de la Ciencia, la intención del adelantamiento de los relojes es buscar “un mayor aprovechamiento” de la luz solar en un momento dado del año, cuando amanezca más temprano y oscurezca más tarde.

Entretanto, especialistas aseguran que no se busca como tal la cantidad de la luz del sol, sino que lo que se quiere es acomodar el horario de acuerdo a las horas de mayor actividad en el transcurso del día.
Asimismo, afirman que el cambio de horario podría tener efectos positivos en cuanto a bienestar tanto físico como mental. Durante el verano, las personas tendrán más tiempo de hacer actividades al aire libre.
No obstante, el cambio de horario también podría traer consigo algunos efectos secundarios, especialmente durante los primeros días mientras el cuerpo se acostumbra. Por ejemplo, el cambio repentino podría provocar, entre otras cosas, trastornos de sueño o alteraciones del ritmo circadiano.
Por supuesto, no faltarán las autoridades castristas que utilicen este cambio de horario para justificar su ineficiencia con el “ahorro de electricidad”, tomando en cuenta el pésimo servicio que mantiene en jaque a los cubanos.
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Y es que en Cuba, ese “ahorro de electricidad” lo aplican ellos mismos durante todo el año, debido a la ola de apagones que azotan una y otra vez en cada rincón del territorio.
De hecho, en los últimos días, muchos habitantes de Cuba han estado denunciando muchos apagones en la región, un sufrimiento que parece no tener fin.
Redacción de Cubanos por el Mundo