Ayer, cuando recordaba mi época en el diario el Granma y mi relación con Claudio Adams George, el administrador que todas las semanas le llevaba la comida por saco y cajas a Lázaro Barredo, recordé el cuento que me hizo hace apenas un par de días un amigo suyo, quien asegura haber sido testigo de un chat entre Osvaldo Rodríguez, trabajador de Prensa Latina y otro individuo no identificado, que presuntamente es amigo suyo y vive en Miami. El asunto de la conversación está relacionado con el ex representante de la agencia informativa en México: Luis Manuel Arce Isaac.
Según me contó este otro buen amigo, quien entró a trabajar hace poco a la agencia Prensa Latina, el veterano periodista de esta agencia, Luis Manuel Arce Isaac ha sido públicamente reprendido y sancionado por la agencia estatal cubana, desatando una ola de comentarios de debate sobre la rigidez y las políticas de la institución. Luis Manuel Arce, quien fue corresponsal de la agencia en México durante muchísimos años, utilizó el pasaporte oficial cubano para viajar a dicho país bajo pretextos personales; específicamente para someterse a una operación de cataratas.
Este incidente salió a la luz después de que Arce no regresara a tiempo a Cuba, provocando una investigación interna que culminó con su destitución.
La dirección de Prensa Latina, de manos de su presidente, Luis Enrique González, acusó a Luis Manuel Arce de violar múltiples normativas y principios de la agencia, destacando que su acción no solo fue un abuso de los recursos estatales, sino también una falta de transparencia y honestidad con sus superiores.
Arce, por su parte, ha rechazado vehementemente las acusaciones.
En un mensaje que aparentemente le envió a sus colegas y amigos, Arce expresó su desacuerdo con la decisión del Presidente de la agencia informativa, argumentando que su viaje fue parte de sus vacaciones acumuladas y que no lo realizó como representante de Prensa Latina ni del Estado cubano. Además, Arce afirmó que su viaje tenía un carácter urgente y personal, dado que su hija, que reside en México hace varios años, había solicitado su presencia inmediata en territorio azteca.
Sin embargo, de acuerdo a esta fuente interna que asegura vió la conversación enterita entre Osvaldo y su amigo Mario o Marcos, esto de la operación es un cuento chino, y lo que pasa es que Arce no quiere volver a Cuba donde la vida es cada vez más miserable, y ha decidido quedarse a vivir en México, aparentemente. El informante añade que esa otra persona en el diálogo que él vio, es un tal Marcos o Mario, Guzmán o Gomez, y dijo que no puede precisar el dato debido a que él está usando ahora unos espejuelos con la graduación incorrecta.
El informante me dijo que Arce fue dado de baja de Prensa Latina sin tener en cuenta su jubilación y que en su queja argumentó que jamás imaginó un final así en Prensa Latina, luego de haber tenido “una trayectoria intachable como revolucionario durante más de los 40 años” que le dedicó a la agencia.
Según mi fuente, que lamentó no haberle podido hacer captura de pantalla al chat que vió en una computadora, Arce argumentó que “lo habían tratado con la fuerza que solo se trata a los traidores” y que él no lo era, pues siempre había cumplido con la Revolución y con Fidel, incluso en el momento en que murió su madre en la isla, y él por cumplir con su papel de periodista radicado en el extranjero no viajó a la isla a darle un último adiós, pues entendió que la Revolución no tenía dinero para esas cosas.
Arce argumentó también en su defensa, que tenía cataratas y glaucoma y añadió que su viaje lo conocían Luisa María, el secretario del partido; y también una tal Miriam García y “Milagros” (SOA); y que incluso, ellos lo habrían autorizado a viajar en las vacaciones y que todo era del conocimiento de Moisés Saab, el Secretario del Partido Comunista de Cuba en la agencia.
El veterano periodista Luis Manuel Arce Isaac dijo también que, apenas él llegó a México, le entregó el pasaporte oficial a un tal “Yovany”.
Arce declaró en la conversación, donde presuntamente incluyó el diálogo sostenido entre él y el presidente de Prensa Latina, que él sigue siendo “el combatiente de mil campañas, el que llora día por día a Fidel y al Ché” y ratificó ante sus amigos y compañeros entrañables de Prensa Latina que sigue siendo además “un revolucionario inclaudicable hasta la tumba,” al tiempo que acusaba al presidente de la agencia de haberlo irrespetado y dijo no aceptar “por nada ni nadie en el mundo una expulsión tan baja y arbitraria de la agencia fundada por el Ché” de quien todos conocen él tuvo una relación muy estrecha.
“Yo soy quien, desde este mismo momento, renuncio a estar bajo tu dirección,” le dijo al Presidente de Prensa Latina, quien regó entre sus colegas de trabajo que Luis Manuel Arce, además de mentir, diciendo que estaba de vacaciones en provincia, en realidad estaba en México; que no fue sincero y mintió, y que por eso la dirección de la agencia, que todo el tiempo le dio muestras de apoyo, sobre todo durante su enfermedad, pidió su liberación y con ello cerró todo vínculo entre él y Prensa Latina.
La fuente informa que Arce, continuó defendiéndose y rebatió lo dicho por el presidente de Prensa Latina, argumentando que sí, que él tenía en planes ir a las provincias centrales a ver a la familia de su esposa; y que además viajaría a Camagüey a ver la suya, la cual no veía hacía muchísimo tiempo.
Dijo que todo eso lo sabían Luisa María y Moisés Saab, y que fue precisamente cuando ya había conseguido la gasolina y se prestaba a hacer el viaje, que su hija lo llamó desde México anunciándole que tenía que estar allá, para la mayor brevedad para dos estudios preliminares sobre la glaucoma y operar de cataratas el ojo izquierdo, del cual él ya casi no ve.
El veterano periodista reconoció que su error tal vez estuvo en no haber llevado el pasaporte oficial a la agencia el día que fue, y dijo que no lo hizo porque no pensó que eso tuviera alguna implicación posterior.
Arce manifestíó en su defensa – siempre siguiendo la información ofrecida por la fuente que asegura es lo que él recuerda que vio – que México en estos momentos está en pleno apogeo de la campaña electoral y a poco más de un mes de las elecciones, por lo que él no cree factible que la agencia se quede sin representante acreditado en el país atezca.
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