En la ciudad de Cienfuegos, existe un incremento en el número de niños que se ven obligados a vender productos en la calle para ayudar a sus padres a obtener ingresos.
La situación se convirtió tan alarmante que incluso fue reconocida por la castrista teniente coronel Marilín Cuéllar, jefa del órgano de menores del Ministerio del Interior en la provincia.
La funcionaria destacó que la presencia de niños y adolescentes en las calles, muchas veces sin la supervisión de adultos, los pone en una situación de alta vulnerabilidad frente a la inseguridad que hay en las calles de la isla.

Cuéllar mencionó al medio comunista “5 de Septiembre”, que estos niños no solo enfrentan el riesgo de convertirse en víctimas de delitos, sino que también son propensos a involucrarse en actos de indisciplina social, como el consumo de cigarrillos y alcohol, especialmente durante los meses más calurosos del año.
Pero, aunque trata de demostrar “preocupación” por los menores, no ofrece soluciones ante la pobreza que mantiene a los niños y su familia sumergidos en el hambre y sin calidad de vida.
En las calles cubanas se observa a niños que salen a ayudar a su familia vendiendo productos como frutas de temporada, una práctica que Cuéllar calificó de “indisciplina grave”, especialmente en zonas como Caonao, Tulipán y Junco Sur.

La funcionaria comunista destacó otros problemas que afectan a los adolescentes en la región, como el maltrato en el hogar que conduce a muchos a huir y quedar expuestos a riesgos en la vía pública.
También mencionó la peligrosa circulación de menores en bicicletas, motos y coches de tracción animal en horarios nocturnos, sin la supervisión adecuada.
La dictadura cubana no se preocupa por solventar los problemas económicos y sociales de la población, por este motivo, los antillanos permanecen pasando hambre y necesidades.
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Redacción Cubanos por el Mundo