Este viernes 29 de noviembre, las autoridades de Gran Caimán repatriaron a 12 migrantes cubanos, quienes habían arriesgado sus vidas para escapar de la pobreza extrema y la represión que imperan en la isla.
Aunque el régimen cubano insiste en catalogar estas salidas como “ilegales”, omite mencionar que detrás de estos intentos está la búsqueda de libertad y un rechazo absoluto a las condiciones insostenibles que el mismo régimen ha generado.
Según un reporte de la prensa castrista, entre los migrantes cubanos repatriados se encuentra un hombre que, al momento de abandonar la isla, se encontraba bajo libertad condicional debido a sanciones penales.

Este individuo ahora enfrenta un proceso legal que podría revocar esa libertad condicional.
Estos casos forman parte de una realidad constante en la región. Durante 2024, se han contabilizado 88 devoluciones de migrantes cubanos desde diversos países, sumando un total de 1,267 personas obligadas a regresar a la isla.
Cada número refleja una historia marcada por el temor y la desesperación, pero también por la valentía de quienes deciden dejarlo todo para escapar de un sistema que, en lugar de ofrecer esperanza, los condena a la miseria.
Hace apenas pocos días, también se conoció el regreso de casi una treintena de cubanos deportados desde Estados Unidos.
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El vuelo de 24 personas, que incluyó a una mujer, aterrizó el 26 de noviembre en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, convirtiéndose en otro de los tantos retornos de este año.
El día anterior, el 25 de noviembre, el Servicio de Guardacostas devolvió a cuatro balseros por el puerto de Orozco, en Artemisa.
En meses previos, también se reportaron vuelos similares: septiembre vio el retorno de 62 migrantes, agosto de 48, julio de 54 y junio de 56.
Redacción de Cubanos por el Mundo