Brenda Díaz, presa política trans excarcelada hace pocos días, narró las difíciles circunstancias que tuvo que soportar durante su estancia en prisión, tras ser secuestrada por el régimen en 2021, por su participación en las protestas del 11 de julio de ese año.
Tras casi cuatro años recluida en un módulo para hombres, denunció haber sido víctima de constantes abusos físicos y verbales, enfrentando un entorno hostil que ignoró por completo su identidad de género.
RELACIONADO: Brenda Díaz, presa política trans, fue excarcelada por el régimen

Durante su tiempo en prisión, Díaz afirmó que las autoridades penitenciarias nunca la reconocieron como mujer trans. Según su testimonio, los oficiales se dirigían a ella utilizando términos masculinos y le negaban cualquier derecho a expresar su identidad.
Además, la presa política mencionó que le cortaron el cabello completamente, una experiencia que describió como devastadora, pues su imagen femenina era una parte esencial de su identidad.
Las restricciones impuestas sobre su vestimenta también marcaron su estadía en la cárcel. No le permitieron usar ropa interior femenina, una medida que consideró humillante y que la hizo sentir completamente despojada de su identidad.
A pesar de estos obstáculos, Díaz expresó que mantuvo la esperanza de reencontrarse con su madre, quien se convirtió en su mayor apoyo durante los años de encierro.
El reencuentro con su familia ocurrió en la madrugada del 18 de enero, un momento que, según ella, significó un renacer. “Hoy soy otra persona. No soy la Brenda que yo fui, lo siento al interior de mí”, confesó.
Desde su liberación, Díaz ha aprovechado cada instante para recuperar aspectos de su vida que le fueron arrebatados en la cárcel. Rodeada de amigos y familiares, celebró su regreso con una gran comida en su hogar, donde su madre sacrificó un cerdo para compartir la alegría con todos los que la apoyaron.
Entre las primeras cosas que hizo tras salir de prisión, destacó el hecho de volver a arreglarse las uñas, algo que consideraba una parte fundamental de su expresión personal.
Brenda Díaz, con muchos otros, fueron secuestrados y maltratados brutalmente únicamente por hacer uso de su derecho a la libertad de expresión.
Mientras miles de personas permanecen retenidas o bajos procesos penales sin haber hecho nada malo, los delincuentes siguen azotando las calles del país.
Redacción de Cubanos por el Mundo