En el reparto La Mosca, en Camagüey, los habitantes enfrentan una escalada de delincuencia que tiene a la comunidad al borde del colapso.
Los asaltos y los robos en casas se multiplican, mientras las autoridades del régimen castrista brillan por su inacción, según una denuncia compartida por el periodista independiente José Luis Tan Estrada en redes sociales.
Lejos de combatir a los criminales, el jefe de sector de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) se limita a sugerir medidas tibias, como “no dejen que los niños jueguen solos en las calles con bicicletas y otros objetos que puedan llamar la atención de los delincuentes”.
La situación es insostenible. Una vecina relató un incidente reciente: “Hace dos días sentimos un grito en la calle y cuando nos asomamos era una señora que había sido asaltada por un encapuchado. Eran las 6 de la mañana”.
Los delincuentes, muchos de ellos encapuchados, acechan en las madrugadas, atacando a peatones, ciclistas y motociclistas sin que se vea una respuesta contundente de las autoridades. La indignación crece entre los residentes, hartos de que el régimen los abandone a su suerte.
Ante la pasividad oficial, los propios ciudadanos toman la iniciativa. Tanto en Camagüey como en cada provincia del país, son los vecinos quienes, por necesidad, enfrentan a los antisociales y buscan detenerlos, ya que las autoridades no ofrecen soluciones reales.
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La recomendación oficial de “fortalecer la seguridad en los hogares” suena a burla en un contexto donde el régimen, incapaz de garantizar orden, deja que la inseguridad reine.
La población exige acción, pero el futuro sigue incierto bajo un sistema que prioriza su propaganda sobre la protección de sus ciudadanos, que cada vez están más acorralados por los malhechores.
Redacción de Cubanos por el Mundo