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Turistas rusos cuentan la mala experiencia de sus vacaciones en Cuba

Una familia de turistas rusos regresó decepcionada a su país tras pasar dos semanas en un hotel todo incluido en Varadero

Turistas rusos cuentan la mala experiencia de sus “vacaciones” en Cuba
Turistas en Cuba / Foto: NGS22

Una familia de turistas rusos regresó decepcionada a su país tras pasar dos semanas en un hotel todo incluido en Varadero.

Daria Shevchenko, quien encabezó el viaje, describió un panorama desolador que contrastó con sus expectativas de un destino idílico. “Esperaba ver un paraíso con playas blancas y cócteles, pero me enfrenté a una realidad que resultó ser completamente diferente”, afirmó al medio local NGS22.

La escasez marcó su experiencia desde el primer momento. En las tiendas, los estantes lucían vacíos, con un surtido mínimo que dificultaba encontrar productos básicos como helados o chocolate.

“Puedes ver que los estantes están vacíos y el surtido es extremadamente limitado: no pudimos encontrar helados y chocolate. En el mejor de los casos, hay algunas latas de comida enlatada o salchichas”, relató Shevchenko.

Esta carencia se extiende a la vida diaria de los cubanos, quienes, según presenció con sus propios ojos, dependen de largas filas para acceder a alimentos y artículos esenciales como medicinas o productos de higiene, todos altamente valorados por su rareza.

El hotel, aunque ordenado, ofrecía poco más que lo básico. Las habitaciones, húmedas, pero funcionales, carecían de lujos o muebles modernos. La limpieza dependía de incentivos: “Si dejas una barra de chocolate y dinero, luego cambiarán la ropa de cama y dejarán más bebidas”, explicó la turista.

La comida, otro punto crítico, comenzó con una cena austera de verduras y pescado que dejó a algunos de estos turistas rusos hambrientos o llorando de frustración. Con el tiempo, el desayuno mejoró con opciones como pollo, tortillas y panqueques, pero las filas en el buffet reflejaban la demanda.

Fuera del hotel, la realidad cubana también impactó a los visitantes. En La Habana, Shevchenko encontró una ciudad en ruinas: “Muchos edificios están en estado de abandono; esto es, una verdadera devastación, y algunos residentes viven en condiciones que pueden llamarse barrios marginales”.

Sin embargo, notó que los empleados hoteleros gozan de cierta ventaja económica gracias a las propinas y regalos como chocolate o chancletas que los turistas les dejan, un apoyo significativo en medio de la crisis.

“La temperatura del agua era simplemente deliciosa, como leche fresca, y no quería dejarla”, destacó Shevchenko. Pero incluso este placer se vio empañado por enjambres de mosquitos al atardecer, una molestia constante pese a los esfuerzos del hotel con espirales y los repelentes que llevaron.

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El costo total del viaje ascendió a 415.000 rublos (4.904 dólares), incluyendo 270.000 rublos por la estadía de 12 días para tres personas, 100.000 en excursiones y 45.000 en traslados a Moscú.

Reflexionando, Shevchenko sugirió que organizar las salidas por cuenta propia habría sido más económico. Así, lo que prometía ser una escapada soñada se convirtió en un encuentro con la precariedad, dejando a esta familia con un sabor agridulce de su aventura en la isla.

Redacción de Cubanos por el Mundo

Written by Mateo Orozco

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