Una turista rusa denunció severas carencias en un hotel cubano anunciado como “cinco estrellas”, donde se hospedó recientemente durante sus vacaciones en la isla.
Según su testimonio, ofrecido a la prensa de su país, las condiciones del establecimiento distaron por completo del estándar prometido, mostrando fallas graves en la infraestructura, el aseo y la atención al cliente.
La visitante, cuya identidad no fue revelada, detalló que las instalaciones evidenciaban abandono: los grifos presentaban filtraciones, los secadores de cabello estaban inservibles y la limpieza en las áreas comunes resultaba deficiente.

Además, mencionó que la presencia de insectos era constante, lo que incrementó su malestar durante la estancia.
Uno de los aspectos más críticos fue la alimentación. De acuerdo con la turista rusa, los alimentos frescos eran mezclados con sobras de días anteriores en la cocina del hotel.
Este manejo, señaló, generó desconfianza e incomodidad, al punto de calificar que en dicho recinto los huéspedes eran tratados “como cerditos”.
Otro problema señalado fue la distribución limitada del agua potable. Según su relato, el acceso a una botella de 1,5 litros por día estaba condicionado al pago de un suplemento, lo que provocó indignación entre los huéspedes que no podían o no querían pagar dicho extra.
Este tipo de quejas se ha repetido en diversos medios rusos en los últimos años. En marzo, una familia de Barnaúl compartió su decepción tras pasar dos semanas en Cuba. Esperaban confort y lujo, pero encontraron habitaciones básicas, mobiliario antiguo y escasez generalizada de productos tanto en los hoteles como en las tiendas locales.
Daria Shevchenko, integrante del grupo familiar, aseguró que desde el primer día enfrentaron dificultades para alimentarse. Una de las turistas incluso rompió en llanto al no encontrar opciones comestibles aceptables. Aunque con el paso de los días lograron adaptarse a la dieta local, el impacto inicial dejó una fuerte impresión.
El deterioro visible de edificios y espacios públicos también sorprendió a los visitantes. Shevchenko describió la situación como alarmante y afirmó que algunas construcciones parecían ruinas habitadas.
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Asimismo, resaltó la dependencia de los cubanos en los sistemas de racionamiento para acceder a artículos esenciales, lo que quedó en evidencia por los anaqueles semivacíos y las largas filas en los comercios.
La dificultad para encontrar productos básicos como medicinas, artículos de higiene femenina y ropa interior fue otro punto mencionado.
Redacción de Cubanos por el Mundo