Nelva Ortega Tamayo fue arrestada este martes cuando intentaba obtener noticias sobre su esposo, el opositor cubano José Daniel Ferrer, frente a la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba.
La detención ocurrió alrededor de las 11:00 de la mañana mientras Ortega, acompañada por sus dos hijos menores, exigía ver a Ferrer o al menos una prueba de vida que confirmara su estado tras semanas de silencio.
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El hecho fue denunciado públicamente por Ana Belkis Ferrer García, hermana del líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), quien aseguró en su perfil de Facebook que la detención fue ejecutada por “dos sicarios castristas”.

La detención de Ortega se produjo un día después de que el Departamento de Estado de Estados Unidos condenara los abusos cometidos contra Ferrer en prisión.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental denunció que el régimen actúa con “completa mala fe” al buscar reconocimiento internacional mientras continúa con prácticas represivas. También instó a tomar medidas concretas contra la dictadura.
Cabe recordar que José Daniel Ferrer fue reencarcelado el 29 de abril tras un operativo en su vivienda, apenas unos meses después de haber sido excarcelado provisionalmente mediante un acuerdo con el Vaticano.
Desde entonces, ha denunciado golpizas, aislamiento extremo y condiciones infrahumanas. Su esposa, antes de ser detenida, advirtió que “puede pasarle cualquier cosa”, señalando que el opositor se encuentra rodeado de agentes encubiertos disfrazados de presos comunes.
Ferrer, desde su secuestro en 2021, ha sido objetivo de crueles torturas por parte de los esbirros de Mar Verde, y pese a ello, se niega a agachar su cabeza y se mantiene firme en sus ideales.
El arresto de Nelva Ortega Tamayo, más allá de un acto represivo, refuerza la denuncia constante: que en Cuba la disidencia no solo se castiga con prisión, sino también persiguiendo a quienes se atreven a exigir respuestas.
Redacción de Cubanos por el Mundo