Las autoridades castristas cubanas atribuyen el 70% de los problemas en el abastecimiento de agua a la crisis eléctrica que afecta al país, marcada por frecuentes apagones y fluctuaciones de voltaje.
Junior González Núñez, vicepresidente primero de la OSDE Agua y Saneamiento, reconoció en la televisión comunista que las fallas en el sistema energético tienen un impacto “directamente proporcional” en el servicio hidráulico, llegando a paralizar el bombeo de agua en gran parte de la isla.
“Actualmente, alrededor del 70% de las afectaciones en el servicio de agua están vinculadas a problemas en el suministro eléctrico nacional, ya sea por el déficit de generación o por fallas técnicas como disparos de voltaje y bajas tensiones”, explicó González.

El funcionario detalló que, aunque el agua es un recurso natural, en Cuba requiere un complejo proceso industrial para ser potable, el cual depende casi por completo de la energía eléctrica. La mayoría de los pozos están ubicados lejos de las ciudades, lo que obliga a bombear el líquido hasta siete veces antes de que llegue a los hogares, por este motivo, sin electricidad, el sistema colapsa.
“Una vez restablecida la energía, el agua tarda entre seis y ocho horas en llegar a las zonas urbanas”, señaló González, evidenciando la precariedad de la infraestructura y las dificultades que enfrenta la población, especialmente en comunidades vulnerables donde la espera puede extenderse por días.
Además de los apagones, otros problemas estructurales profundizan la escasez de agua: una prolongada sequía, equipos de bombeo obsoletos, falta de repuestos y una red hidráulica envejecida. González admitió que la infraestructura depende de tecnología “cara, compleja y de alcance casi total”, pero que sufre constantes averías.
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Redacción Cubanos por el Mundo