La provincia cubana de Matanzas enfrenta una preocupante escalada de casos de chikungunya, una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti que provoca fiebre alta, dolores articulares intensos y malestar general.
Lo que comenzó en julio como un brote localizado en el municipio de Perico, se ha extendido rápidamente, afectando a comunidades enteras y desbordando la capacidad del sistema de salud.
Según reportes recientes de TV Yumurí, el municipio de Cárdenas atraviesa un periodo de “alta focalidad”, con un incremento sostenido de casos febriles y síntomas compatibles con la virosis. Aunque no se han registrado fallecimientos, el impacto en la vida cotidiana es severo: familias completas se ven obligadas a asumir cuidados intensivos en casa, mientras que los hospitales no están listos para una posible saturación.

El castrista periódico Girón, en su reportaje “Eso que anda”, relata cómo el chikungunya ha alterado la rutina de los hogares, pues inmoviliza a los enfermos, agota sus energías y deja secuelas incluso después de superar la fiebre.
La situación se agrava por factores ambientales como la acumulación de basura, la falta de saneamiento y los apagones, que favorecen la proliferación del mosquito transmisor.
La activista Amelia Calzadilla exigió en redes sociales que se declare un estado de emergencia sanitaria en Matanzas, denunciando la falta de información y acceso a medicamentos. “Es la vida de la gente, dejen de jugar a ser dioses”, expresó.
Desde julio, el Instituto Pedro Kourí confirmó la circulación del virus, y en septiembre, el epidemiólogo Francisco Durán reconoció que la transmisión sigue activa. En Santa Marta, vecinos reportan que más del 70% del barrio presenta síntomas sin tratamiento disponible, mientras el país enfrenta niveles récord de infestación por mosquitos.
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Redacción Cubanos por el Mundo