El mes de septiembre mantuvo un preocupante patrón en la represión política dentro de Cuba, con la documentación de 13 nuevas detenciones arbitrarias que coincidieron con la excarcelación de otras 13 personas.
La información fue difundida por la organización Prisoners Defenders a través de su informe mensual, un documento que expone la persistencia de una atroz política de encarcelamiento sistemático orquestada por el régimen castrista.
Entre los nuevos rostros de la disidencia encarcelada se encuentran perfiles de alta vulnerabilidad, como menores de edad y mujeres, muchos de los cuales no tenían actividad política conocida previamente.
Destacan los casos de Eliane Martín, una joven embarazada de 16 años, y Leroy Hernández Escalona, ambos aprehendidos por su participación en protestas sociales que reclamaban servicios básicos.
Dicha dinámica de arrestos sostiene una cifra que alcanzó un nuevo récord histórico: 1.185 presos políticos. Este número consolida a Cuba como uno de los países con mayor cantidad de personas privadas de libertad por ejercer sus derechos fundamentales, una situación que se agravó considerablemente desde las manifestaciones de julio de 2021.
Dentro de este universo de reclusos, 36 fueron detenidos siendo aún menores de edad, de los cuales 30 ya cumplen condena.
Adicionalmente, el informe clasifica a los detenidos en 696 convictos de conciencia, 453 condenados de conciencia y otros 36 que enfrentan procesos con una desproporcionada carga política.
Las condiciones de reclusión agravan la situación humanitaria, pues 472 prisioneros sufren de padecimientos médicos graves, mientras que otros 40 desarrollaron trastornos mentales a raíz del encarcelamiento.
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Este panorama de persecución y deterioro fue el que motivó la reciente salida del país de figuras opositoras como José Daniel Ferrer y Luis Robles, quienes ahora continúan su activismo desde el exilio.
En consecuencia, el régimen de Cuba persiste en el uso de la privación de libertad como una herramienta de intimidación contra quienes menos lo merecen, aplicando condenas que superan los cinco años de cárcel, incluso a adolescentes por falsos cargos como sedición.
Redacción de Cubanos por el Mundo