En un burdo intento por sofocar el descontento popular, la Seguridad del Estado recurrió a su manual de tácticas represivas, forzando al joven médico cubano, Erlis Sierra, a grabar un video de retractación tras su secuestro en Baire, Santiago de Cuba.
El material, torpemente editado y con la voz de un agente audible al inicio, busca desarticular la ola de solidaridad que generó su valiente denuncia durante las protestas ciudadanas.
Cabe recordar que la detención del pediatra fue la respuesta represiva a una manifestación pacífica donde los residentes de barrios como La Salada y El Transformador, hartos de un apagón de más de 24 horas, la falta de agua potable y el brote de enfermedades, salieron a las calles golpeando calderos.
El grito de “¡Abajo Díaz-Canel!” y “¡No tenemos miedo!” retumbó en el Parque Central, exponiendo el fracaso absoluto de la gestión castrista.
El audiovisual forzado fue distribuido anónimamente a través de un grupo de Facebook local, acompañado de un mensaje que pretendía calmar los ánimos, una estrategia de contrainteligencia clásica del régimen.
En la grabación, se observa al médico cubano visiblemente coaccionado, leyendo un guion en el que niega haber sido maltratado y aboga por un “diálogo respetuoso”, un lenguaje diametralmente opuesto a su genuina y enérgica demanda de soluciones días antes.
De hecho, este montaje contrasta radicalmente con la imagen del ciudadano elocuente que, frente a los funcionarios del PCC, criticó con firmeza la inacción estatal ante problemas concretos como la acumulación de basura y el deplorable estado de las calles.
Cabe mencionar que los esbirros no solo secuestraron a Sierra en su propio domicilio, sino que también detuvieron durante varias horas a su madre, Ania Gómez Leiva, por el simple hecho de denunciar el arresto arbitrario de su hijo en redes sociales y pedir ayuda al pueblo cubano
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Precisamente fue su madre quien desmintió la narrativa oficial, aclarando que su hijo jamás fue irrespetuoso con los funcionarios y que sus reclamos eran legítimos.
Además, reveló un hecho que delata la culpabilidad del régimen: tras tres meses sin leche para los niños, un camión cargado del producto apareció milagrosamente en la comunidad justo después de las manifestaciones.
Redacción de Cubanos por el Mundo