Tres reclusos propinaron una severa golpiza al músico y preso político cubano del 11J, Ibrahim Domínguez Aguilar, el pasado 31 de octubre, un suceso que lo mantiene actualmente ingresado en el centro médico del penal de Boniato, en Santiago de Cuba.
La información sobre el ataque y su estado de salud fue difundida por su madre, Mercedes Aguilar, quien pudo conversar con los directivos de la prisión y con su propio hijo tras el incidente.
En ese sentido, Martí Noticias difundió palabras de la progenitora luego de enterarse del fatídico acontecimiento.
Según el testimonio del recluso, el asalto fue premeditado y ejecutado con una violencia desmedida. “Mi hijo me dijo: mamá, me tiraron hombres preparados para que me mataran”, relató Aguilar, quien además detalló que los atacantes parecían tener conocimientos de combate.
En consecuencia, el joven preso político quedó con múltiples contusiones en el rostro que requirieron sutura. Sin embargo, su madre denunció una grave negligencia en su cuidado posterior.
“Lo tienen en una clínica que tienen ahí adentro, sin atención médica. Decían que le iban a poner fomentos en la cara porque lo dejaron como un monstruo y ni le han puesto fomentos, ni lo han atendido más”, lamentó.
Como respuesta a la agresión y a la falta de atención, Domínguez Aguilar inició una huelga de hambre el mismo día del ataque. Su madre considera que este tipo de acciones son una represalia por la firmeza de sus convicciones, pues, según los propios jefes del penal, el conflicto surgió “porque Ibrahim no se doblega”.
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Es importante mencionar que esta no es la primera vez que la integridad del artista se ve comprometida. En abril de 2024, este mismo preso político ya había sufrido un ataque similar después de solicitar asistencia médica, un evento que subraya un patrón de acoso.
Esta serie de agresiones, sumado a la ausencia de investigaciones independientes sobre los hechos, genera una seria preocupación por la seguridad del recluso. La falta de consecuencias para los agresores y sus presuntos instigadores perpetúa un ciclo de violencia que pone en riesgo constante la integridad física.
Domínguez Aguilar, quien cumple una condena de 10 años, fue secuestrado por su participación en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 en la localidad de Contramaestre, y desde entonces, ha sufrido el infierno en carne propia, como muchos otros inocentes.
Redacción de Cubanos por el Mundo