La madre del líder opositor, José Daniel Ferrer, recibió atención médica de urgencia en Estados Unidos tras sufrir una fractura de tobillo y una descompensación arterial por un accidente doméstico.
Fueron sus propios hijos, José Daniel y Luis Enrique, quienes se encargaron de exponer públicamente la situación, utilizando la experiencia como una contundente réplica a las mentiras del castrismo.
El testimonio de los hermanos Ferrer describe una respuesta que es impensable para el ciudadano común en la isla: una llamada al 911 bastó para que tres vehículos de emergencia, incluyendo una ambulancia completamente equipada, llegaran en cuestión de minutos.
Tras el diagnóstico inicial, los médicos determinaron que la anciana requería ser trasladada a otro centro hospitalario con mayores recursos ortopédicos para tratar la fractura.
“Luego los comunistas con sus mentiras y propaganda hablando basuras de que en USA los pobres se mueren sin asistencia y que ellos son una potencia médica. Potencia mendiga es lo que son”, sentenció Luis Enrique, resumiendo la indignación de millones.
Esta eficacia contrasta brutalmente con el colapso sanitario que vive Cuba, una crisis deliberadamente ocultada por el régimen. Allá, en la supuesta “potencia médica”, los hospitales carecen de los insumos más básicos, y deben esperar por una ambulancia que puede tomar horas o, incluso, días.
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La experiencia de José Daniel Ferrer y su familia sirve como un espejo que refleja la hipocresía de la dictadura. “‘Mi madre, mi hermano y mi cuñada son personas pobres, no son ricos. Según la propaganda de la tiranía, en Estados Unidos los pobres carecen de adecuada atención médica y la pasan muy mal. ¡FALSO!'”, exclamó el líder de UNPACU.
La maquinaria de propaganda del régimen castrista, que por décadas ha intentado desacreditar al sistema de salud de Estados Unidos y distorsionar la realidad a su más pura conveniencia, recibió así otro contundente golpe de realidad.
Redacción de Cubanos por el Mundo