Joseph Scott Higgins, un residente de Deerfield Beach, Florida, fue presentado ante un tribunal para responder por la acusación de intento de asesinato contra su propio hijo, a quien le disparó y agredió brutalmente durante una violenta disputa familiar.
El brutal episodio se desencadenó porque Higgins, en un manifiesto estado de intoxicación, se enfureció cuando su hijo de 19 años puso música para opacar el ruido que generaban la novia del acusado y sus amistades en el mismo domicilio.
El hombre de 55 años transformó el conflicto verbal en una amenaza directa de muerte, para luego retirarse a su habitación, de donde regresó armado con un revólver con la intención de cumplir su advertencia.
Acto seguido, Higgins abrió fuego directamente contra el joven, impactándolo en una mano, y no se detuvo allí, pues continuó disparando de forma errática hasta vaciar por completo el cargador del arma en un acto de furia irracional.
Tras agotar las municiones, Higgins procedió a golpear a su hijo repetidamente con la culata del revólver, una acción que forzó al muchacho a defenderse con un arma blanca para poder neutralizar un asalto que ya era potencialmente mortal y que fue presenciado por sus dos hermanos menores.
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Como resultado de sus acciones, Higgins fue hospitalizado y sometido a una cirugía por la herida defensiva que le infligió su hijo, y una vez recibió el alta médica, fue trasladado directamente a la cárcel, donde un juez le negó el derecho a fianza y ordenó su detención inmediata.
Ahora, mientras permanece encerrado, el hombre tendrá que esperar la determinación de las autoridades de Florida para conocer su futuro.
Su caso se torna mucha peor considerando que su exesposa lo acusa de tener “antecedentes de violencia doméstica con ella”.
Redacción de Cubanos por el Mundo