La insostenible crisis energética provocada por el régimen castrista empujó a una madre cubana a una súplica desesperada, pues los constantes apagones en Pinar del Río le impiden cuidar en casa a su hijo gravemente enfermo.
Fue la propia progenitora, Yanelis Hernández Palmero, quien expuso este calvario a través de un testimonio en redes sociales, convirtiendo su angustia en una denuncia directa contra la inoperancia que amenaza la vida de su pequeño.
El pequeño Jeisel sufre de atrofia muscular espinal tipo 1, una enfermedad degenerativa que lo somete a una insuficiencia respiratoria crónica, por lo cual depende vitalmente de un ventilador mecánico y un ambiente climatizado que requieren suministro eléctrico ininterrumpido.

Sin embargo, desde hace un mes, ella y el niño viven confinados en el hospital pediátrico, no por una complicación médica, sino porque es el único refugio ante la falta de corriente en su hogar.
Los equipos de respaldo que las autoridades le proporcionaron resultaron inservibles y una planta generadora es inviable por el ruido perjudicial para la delicada condición del infante.
Esta situación forzosa representa un trauma repetido para Yanelis, quien se ve obligada a estar lejos de su otro hijo y su madre, reviviendo una pesadilla de hace cinco años que demuestra la incapacidad crónica de los dirigentes para ofrecer soluciones reales a los más vulnerables.
En ese sentido, su ruego no es por un favor, sino por una necesidad básica que la dictadura le niega, por lo cual solicita ayuda económica a la comunidad de Pinar del Río para adquirir un sistema de energía autónomo que le permita al fin regresar a su vivienda y mantener operativos los aparatos médicos del menor.
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Con una angustia palpable, Yanelis solo aspira a darle a su niño la oportunidad de luchar por su vida en su propio refugio, un derecho elemental que la negligencia del régimen le ha arrebatado, por lo que dejó su teléfono (58749357) como un canal de esperanza ante la indiferencia oficial.
Redacción de Cubanos por el Mundo