El expiloto de la Fuerza Aérea de Cuba y miembro de la Red Avispa, Juan Pablo Roque, falleció en La Habana este martes, 25 de noviembre.
Este comunista, conocido por infiltrarse en organizaciones del exilio cubano en Miami, murió a los 70 años, y la información al respecto se dio a conocer este viernes.
Aunque hasta el momento las autoridades comunistas en Cuba no han ofrecido una versión oficial sobre la muerte de Juan Pablo Roque, su exesposa, Ana Margarita Martínez, indicó que, el deceso del espía se produjo después de que fue sometido a una cirugía a corazón abierto. Aparentemente, durante la intervención, el espía contrajo un virus que complicó su estado de salud.
Asimismo, Luis Domínguez, integrante de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba y responsable de la base de datos Represores Cubanos confirmó a Diario de Cuba la muerte de Juan Pablo Roque tras consultar a tres personas vinculadas al comunista.
Domínguez también precisó que, el espía del régimen cubano falleció a causa de un virus, aunque tampoco especificó cuál de todos los que azotan a la isla lo afectó.
Vale mencionar que, este espía castrista dejó un “legado” marcado por la infiltración y la traición al exilio cubano en Miami.
Infiltración en Miami de Juan Pablo Roque
Cabe recordar que, Juan Pablo Roque se formó como piloto de combate en la Fuerza Aérea cubana, alcanzando el rango de mayor y participando en misiones durante la guerra de Angola en la década de 1980. En 1992, simuló una deserción “dramática” al nadar hasta la Base Naval de Guantánamo, donde solicitó asilo político en Estados Unidos, denunciando públicamente al régimen de Fidel Castro.
No obstante, esta maniobra, que le valió la simpatía inicial de la comunidad exiliada en Miami, era en realidad una operación encubierta de la Dirección de Inteligencia cubana, diseñada para posicionarlo como un disidente creíble.
Al llegar a Florida, Roque se integró rápidamente en círculos anticomunistas, publicando un libro de memorias titulado ‘Desertor’ y uniéndose a organizaciones clave del exilio.
Su infiltración más notoria ocurrió en Hermanos al Rescate, un grupo sin fines de lucro fundado en 1991 por exiliados cubanos para realizar vuelos humanitarios sobre el Estrecho de Florida, detectando y rescatando a balseros que huían del régimen. Durante su membresía, iniciada poco después de su llegada, Roque participó en misiones que salvaron a más de 17.000 vidas, según registros de la organización.
Sin embargo, su rol real era recopilar inteligencia sobre rutas aéreas, planes de vuelo y vulnerabilidades operativas, transmitiendo datos a La Habana a través de la Red Avispa (Wasp Network), un anillo de espionaje desmantelado por el FBI en septiembre de 1998.
Documentos judiciales desclasificados revelan que Roque, bajo el alias “MX”, recibía instrucciones directas para monitorear al líder de Hermanos al Rescate, José Basulto, y reportar sobre actividades que el régimen percibía como provocaciones, como el lanzamiento de panfletos propagandísticos sobre La Habana.
El punto culminante de su traición se materializó el 23 de febrero de 1996, cuando Roque desapareció abruptamente de su hogar en Miami, abandonando a su esposa Ana Margarita Martínez, con quien se había casado en abril de 1995 como parte de su labor de espionaje, y regresando a Cuba vía un bote facilitado por la Red Avispa.
Al día siguiente, el 24 de febrero, aviones MiG-29 de la Fuerza Aérea cubana derribaron dos avionetas Cessna 337 de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales, a unas 5 millas náuticas de la costa cubana, según datos de radar del Servicio de Aduanas de EE.UU. y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Esta acción del castrismo dejó como resultado a cuatro personas fallecidas.
Las víctimas fueron Carlos Alberto Costa (29 años), Armando Alejandre Jr. (45), Mario Manuel de la Peña (24) y Pablo Morales (29), todos pilotos voluntarios en misiones declaradas como pacíficas. Un tercer avión, pilotado por Basulto, escapó por poco.
Juan Pablo Roque reapareció en la televisión estatal cubana el 26 de febrero, declarando su lealtad al régimen y denunciando a Hermanos al Rescate como una “célula terrorista” financiada por la CIA.
Redacción Cubanos por el Mundo