La creciente sensación de desprotección en las calles cubanas se materializó una vez más, esta vez en Sancti Spíritus, donde un delincuente procedente de Ciego de Ávila dejó en evidencia la vulnerabilidad de los trabajadores, especialmente de los más ancianos.
En medio de este clima de inseguridad, se informó sobre la supuesta captura de José Luis González Valgas, individuo señalado como el responsable de un asalto cuya planificación se basó en la manipulación y la mentira para llevar a su víctima a un lugar apartado.

El modus operandi consistió en solicitar un servicio de mototaxi con la falsa historia de necesitar recoger unos pollos para un hijo enfermo, una treta calculada para ganarse la confianza del conductor y dirigirlo a una trampa mortal.
Una vez en el sitio, el agresor golpeó salvajemente al mototaxista de la tercera edad, a quien abandonó en el lugar tras arrebatarle el motor, que no era solo un vehículo, sino su único medio de sustento familiar.
Aunque la página oficialista Avileños de Corazón presentó el arresto del culpable y la recuperación del vehículo como una victoria policial, la reacción ciudadana destapó una profunda frustración colectiva, con usuarios denunciando la insuficiencia de las penas y la alarmante reincidencia delictiva.
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El sentir generalizado entre los internautas, particularmente de Morón y Ciego de Ávila, así como de Sancti Spiritus, es que los robos con fuerza son el pan de cada día, mientras la exigencia de las autoridades de atrapar a los criminales “con las cosas en la mano” para poder actuar solo alimenta la impunidad con la que operan estos depredadores.
Al tiempo que todo esto ocurre, cientos de personas están encerradas en cárceles sin haber cometido ningún delito, enterándose cómo los verdaderos criminales caminan a sus anchas por las calles del país.
Redacción de Cubanos por el Mundo