El preso político cubano, Yosvany Rosell García, abandonó la huelga de hambre que sostuvo durante 40 días luego de que la dictadura accediera a su única petición restante, una que evidencia la miseria del sistema carcelario: ser confinado en una celda de aislamiento para escapar de las condiciones inhumanas.
La información sobre el fin de su protesta fue confirmada por su esposa, Mailín Sánchez, quien explicó a CubaNet que García se encontraba sumamente agobiado por el encarcelamiento injusto y anhelaba, a falta de libertad, al menos separarse del terrible entorno de la prisión.
Cabe recordar que el extremo deterioro de su salud obligó a su traslado el pasado 19 de noviembre desde la prisión Cuba Sí hacia el Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Íñiguez Landín, donde su condición fue catalogada como “crítica sin pronóstico” mientras los esbirros de la Seguridad del Estado lo mantenían permanentemente custodiado.

De manera infame, y a pesar de su debilidad extrema, el aparato represor lo mantuvo esposado a la cama con una cadena en uno de sus pies, un acto de crueldad que su esposa describió con horror.
“Dios mío, qué horror, he venido a casa impactada solo pensando que, además de estar sufriendo por esa huelga, tenga que estar amarrado también”, fueron sus palabras.
Posteriormente, este lunes, sus tres hijos pudieron visitarlo en un encuentro que la madre calificó de “muy triste pero alentador”, momento para el cual sus captores ya le habían retirado la cadena, un gesto insignificante frente a la tortura física y psicológica a la que fue sometido.
PUEDE INTERESAR: Preso político Yosvany Rosell García pudo ver a sus hijos tras 40 días en huelga de hambre
Ahora, la recuperación del preso político será un proceso lento y delicado que inició con sueros de hidratación, pues como bien señaló su esposa, “fueron 40 días en los que su cuerpo estuvo sufriendo y todavía hay peligro para su vida”.
Yosvany es una de las miles de víctimas de la represión desatada tras las históricas protestas del 11 de julio de 2021, por las cuales recibió una de las condenas más desproporcionadas, 15 años de privación de libertad, simplemente por ejercer su derecho a manifestarse en Holguín.
Redacción de Cubanos por el Mundo