El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reconoció que nueve menores de edad se encuentran en estado crítico debido a infecciones por arbovirosis, principalmente los virus del chikungunya y el dengue.
Este anuncio por parte del régimen comunista se produce en medio de una de las crisis sanitarias más severas de los últimos años en la isla y en medio de falsas promesas y mentiras e la dictadura con respecto a la situación epidemiológica, caracterizada por el colapso hospitalario, una aguda escasez de insumos médicos y un incremento sostenido de casos febriles.
La viceministra de Salud castrista, Carilda Peña García, ofreció datos que contrastan con el mensaje de control epidemiológico que intenta transmitir el régimen. Según sus declaraciones, actualmente hay 71 pacientes reportados en estado grave o crítico, incluidos los nueve menores de 18 años. Peña García describió el estado de los niños como “críticos estables” y afirmó que, según la evolución, “no deberían tener un compromiso para la vida”.

Sin embargo, esta aseveración es recibida con escepticismo en un contexto donde numerosos testimonios de trabajadores de la salud y familiares denuncian la falta de recursos básicos en las instituciones médicas.
Las estadísticas presentadas reflejan la magnitud del brote. Solo el lunes se atendieron 2,069 pacientes con síndrome febril, una cifra que, aunque inferior a la del día anterior, no sería indicativa de una mejoría.
Fuentes médicas y ciudadanas denuncian que esta disminución relativa a la saturación del sistema de salud, de debe realmente a que no puede recibir a todos los enfermos, y a la práctica generalizada del “ingreso domiciliario”, medida que alivia la presión hospitalaria pero deja a miles de personas sin supervisión médica adecuada.
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Redacción Cubanos por el Mundo