Las intensas lluvias del pasado 13 de diciembre dejaron a dos comunidades completamente aisladas y han forzado la evacuación de más de 900 personas en la provincia central de Villa Clara.
La situación evidencia la vulnerabilidad de una infraestructura ya deteriorada y plantea enormes desafíos para la respuesta del régimen, en un país sumido en una prolongada crisis socioeconómica.
Los municipios de Sagua la Grande y Cifuentes son los más afectados. Además de eso, la ruptura de puentes dejó incomunicadas a las localidades de Larrondo y Mariana Grajales. Esta última, con una población aproximada de 2.000 habitantes, enfrenta ahora una crítica situación de acceso a suministros y asistencia.

El Consejo de Defensa Provincial (CDP) reportó que, en Sagua la Grande, 17 personas se albergan en centros de evacuación oficiales y 689 se han acogido en casas de familiares o amigos. En Cifuentes, más de 200 residentes han tenido que abandonar sus hogares de manera preventiva o tras sufrir afectaciones. Incluso servicios esenciales han sido impactados: el Hospital “Mártires del 9 de abril”, en Sagua la Grande, requirió trabajos de drenaje con equipos especializados hasta altas horas de la noche.
Amaury Machado Montes de Oca, jefe de Pronósticos del Centro Meteorológico Provincial, detalló ante la prensa oficialista la intensidad del evento climático, con registros máximos de 156 milímetros (mm) en Sitiecito, 91.8 mm en el embalse Alacranes y 54 mm en la ciudad cabecera de Sagua la Grande.
Este evento agudiza la difícil situación que vive el país tras el paso del huracán Melissa a finales de octubre, el cual azotó el oriente cubano como categoría 3, dejando severos daños en infraestructura eléctrica, viales y de comunicaciones en Granma, Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas y Guantánamo.
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Redacción Cubanos por el Mundo