Un joven de origen cubano, identificado como Lázaro Benítez Guzmán, de 26 años, fue arrestado en Hialeah, condado de Miami-Dade, por su presunta implicación en una red de robo de caballos, enfrentando ahora cargos formales por hurto mayor y tráfico de propiedad robada en el sur de Florida.
El individuo es señalado como el autor de la sustracción de cuatro equinos la semana anterior desde una propiedad en la localidad de Osteen, ubicada en el centro del estado, y su detención se produjo después de una intensa pesquisa para localizar a los animales.

La Oficina del Sheriff del condado de Volusia confirmó oficialmente los detalles de la operación, la cual involucró una coordinación entre múltiples agencias estatales y federales que permitió la recuperación de dos de los cuatro caballos sustraídos mientras la búsqueda de los ejemplares restantes continúa activa.
La situación legal del cubano presenta una complicación adicional, ya que su estatus migratorio es irregular, lo que provocó que el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) emitiera una orden de detención que se procesará simultáneamente a la causa penal por los delitos cometidos.
GOOD NEWS: 2 of the 4 horses stolen from Osteen last week have been recovered in South Florida.
— Volusia Sheriff (@VolusiaSheriff) December 17, 2025
Thanks to diligent police work, great use of technology and a lot of help from our partner agencies, we're reuniting these horses with their owners, and we have a suspect in custody.… pic.twitter.com/wIODBLXju2
Por otro lado, cabe decir que este arresto puntual se enmarca en un fenómeno criminal que afecta gravemente a las comunidades rurales de condados como Miami-Dade y Broward, donde se han documentado numerosos casos de hurto de equinos destinados al sacrificio clandestino y la venta ilegal de su carne.
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Por consiguiente, las autoridades mantienen la investigación abierta no solo para encontrar a los animales que siguen desaparecidos, sino también para desmantelar por completo estas operaciones ilícitas que provocan un devastador daño emocional y económico a los propietarios.
En cuanto al antillano, ahora deberá pagar las consecuencias de sus actos y esperar la decisión definitiva de las autoridades locales.
Redacción de Cubanos por el Mundo